sábado, 31 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 3, primera parte.

Hola amigas y amigos, como de costumbre, les dejo la primera parte del tercer capítulo, espero los disfruten!!

Agradeceré sus comentarios así como si les ha gustado, puedan compartir el link es sus muros y que así más personas conozcan esta historia!

Abrazos!!

3
primera parte


Dominik como de costumbre duerme más tiempo que el resto.  Después de arreglarse, baja por el ascensor para encontrarse con su familia, sorprendiéndose al descubrir un gran alboroto proveniente de la sala de estar del hotel, donde puede oírse a alguien tocar el piano con gran maestría.  Entra al ambiente, sin poder distinguir a la persona que toca el piano, ya que la sala se encuentra abarrotada de personas quienes en su mayoría están paradas.  Se escuchan expresiones de asombro y halagos por doquier.  El joven logra ubicar a su familia a un costado, encontrando a su madrastra  parada con una expresión de asombro y emoción, todo lo contario a su institutriz, quien se mantiene seria, como si le molestase lo que está ocurriendo.  Se acerca a ella, preguntándole  a qué se debe ese alboroto y quién es la persona que toca el piano.
Es el compositor y maestro de la música, muy famoso internacionalmente, es Iván Enrique Albéniz de Falla, quien diría que fuese ese hombre… (en polaco) —dice frunciendo el ceño, señalando con su dedo al músico, quien puede verse a través de un pequeño claro que han dejado las personas paradas.
Dominik siente un enorme escalofrío atravesar todo su cuerpo al percatarse que se trata de su músico… la sorpresa y el nerviosismo que le invaden hacen que colapsen sus piernas, teniendo que sentarse para no caer.  No es posible que ese hombre fuese el gran Iván Albéniz de Falla, a quien admira de sobremanera, jamás había tenido la oportunidad de ir a un concierto de él, por lo que no le conocía físicamente, pero ahora lo tiene allí, justo a unos cuantos pasos, recordando de repente el beso de hace apenas unas horas atrás.  Las miradas de ambos se encuentran, provocando al joven un fuerte dolor de estómago, sintiéndose completamente avergonzado, aun así, está feliz, sobre todo al ver la mirada serena, llena de amor y agradecimiento del músico, quien le hace un gesto, haciéndole entender que la melodía que toca es para él.  Dominik permanece sentado en silencio con la mirada fija en la alfombra, enfocándose en percibir los sentimientos de Iván a través de las notas musicales, siendo muy claro la cronología de lo que han vivido; en momentos de celos, la melodía se torna violenta; en momentos de angustia, se hace lenta, melancólica; y en momentos de felicidad, es totalmente armoniosa y juguetona.  Está completamente sonrojado, no puede imaginar tanta felicidad; que alguien hubiese compuesto una obra musical como aquella solo para él y no solo se trata de alguien, es nada más y nada menos que el gran maestro Iván Enrique Albéniz de Falla, es algo que jamás imaginó podría pasarle. 
La melodía es una obra maestra, todas las personas están eufóricas al poder escuchar esa obra que es tocada por primera vez.  Cuando Iván termina de tocar, toda la sala se queda en completo silencio, para luego estallar en aplausos eufóricos y halagos para el músico. Todos menos alguien, quien está sentado a un costado con la cabeza baja, es el único que no aplaude, simplemente no ha salido del trance, sin siquiera percatarse que ha dejado de tocar.  La institutriz le ve de forma sospechosa.
Oye ¿te ocurre algo? Estas completamente rojo… (en polaco) —le dice al joven, haciéndole salir de su trance momentáneo.
No es nada Marie. Es solo que estoy un poco emocionado al saber que podré pedirle un autógrafo al maestro, sabes que siempre le he admirado (en polaco).
Parece que tendrás que esperar, pues hay una enorme cola para hablar con el señor Albéniz, tal vez  podrás hacerlo otro día, debemos ir a tomar el desayuno (en polaco).
La institutriz se levanta de su asiento, siendo aceptado por la madre, quien asiente con la cabeza en señal de aprobación, por lo que el resto de la familia se levanta dirigiéndose hacia el restaurante.  Todas menos Dominik, quien ve de forma molesta, como el músico está rodeado de lindas doncellas y señoras elegantes, hay también hombres, quienes hacen el intento de hablarle, sin embargo, Iván, como todo un caballero, presta mayor atención a las damas, mostrándose más que cortés con ellas.  Una de ellas toma suavemente su rostro, depositando un beso en su mejilla.  El joven siente como un rayo lo atraviesa de la cabeza a los pies, teniendo ganas de golpearle por dejarse seducir por esa mujer.  La institutriz regresa a llamarle, quien para ese entonces, tiene pensamientos asesinos para toda mujer que se acerca a su músico.
*****
Iván amanece en las nubes, con la euforia de un chico de 15 años, aún puede sentir los labios de su amado ángel rozando los suyos y eso le hace estar agradecido con la vida; es demasiado bello poder respirar.  Quiere gritar al mundo sobre su amor, llegar con Dominik y arrodillarse ante él, ofrecerle el resto de su vida para amarlo e idolatrarlo… sin embargo, no encuentra como hacerlo, hasta que se le ocurre que la única forma en que puede hacer llegar sus sentimientos al joven es a través de la música; su idioma.  Decide bajar a la sala y tocar la melodía que ha compuesto para el joven “Media Noche Bajo la Luz de la Luna”;  es la forma en que ve a ambos: él en medio de la obscuridad, perdido, sin rumbo y Dominik apareciendo como la luz de la luna aparece e ilumina la noche de una forma dulce, amable y hermosa… es una analogía, pues precisamente los momentos en que interactúan pasan bajo ese escenario. 
Baja rápidamente hacia la sala, donde coloca las partituras de su obra sobre el piano para tocarlas cuando presienta que es hora en que los polacos aparezcan.  Quiere sorprender al rubio dándole la bienvenida a un nuevo día con su melodía.  Sin embargo, nunca se hubiese imaginado que todo el hotel iría hacia donde él se encuentra y peor aún, que se quedarían, rompiendo el instante que había imaginado… tiene ganas de decirles que se vayan, que esa melodía le pertenece únicamente a un ser humano, pero es muy tarde, toda la sala está completamente llena.  No puede parar de tocar, en cualquier minuto entrará el joven y aunque no estuviesen solos, el simple hecho de escucharla, sabría que es solo para él.  Es cuando ve a través de un claro, la mirada sorprendida del rubio, haciéndole muy feliz, pues no ha fallado a su propósito.
*****
Dominik ha perdido completamente el apetito al recordar a la joven depositando un beso sobre Iván.  Pide permiso para retirarse, pues se siente mal; la cabeza y el estómago le duelen, incluso llega a sentirse un poco mareado.  Dispone ir a su habitación a descansar un poco más, tal vez el reposo le ayude a sentirse mejor.  Atraviesa el corredor de la sala para encontrar al músico de espaldas con un grupo de doncellas, aún siguen allí…
¿Acaso no piensas ir a desayunar? —refunfuña para sí, sintiendo aún más agudo el dolor de estómago. 
Quiere que el músico voltee para tener la oportunidad de brindarle una mirada de reproche, sin embargo, se le ve muy cómodo platicando con las jóvenes y sobre todo, con la joven que le ha besado.  Dominik no quiere ver más, por lo que apresura el paso para salir, corriendo hacia su dormitorio como si la velocidad le ayudase a escapar de ese dolor tan intenso que presiona su pecho.  Cierra de un golpe la puerta de su dormitorio, tirándose en su cama y sin esperarlo, lágrimas empiezan a recorrer su rostro; está herido, inseguro… ¿acaso ahora que todos conocen la verdadera identidad del músico, ya no le prestará más atención? Justo cuando se había atrevido a mostrar sus sentimientos… ni siquiera lo volteó a ver cuándo se retiró de la sala, ni una sola vez, estaba preñado con las jóvenes… se incrementa el dolor de cabeza y el dolor del pecho se hace más agudo, ya no quiere pensar más, por lo que cierra sus ojos para perderse en la época de su vida que había sido más feliz; cuando su verdadera madre vivía.
Iván se siente inquieto al encontrarse en la playa, ya es tarde y en todo el día no ha visto al joven.   Aún más extraño es que la familia del joven sí se encuentra en el lugar. 
Tres doncellas se acercan hacia la carpa del músico, pidiendo permiso para acompañarle, éste, como buen caballero, no puede negarse a la solicitud de las damas, parándose de inmediato para conseguirles sillas donde sentarse.  Pasan largos minutos platicando sobre música, política y otros temas, cuando su corazón da un salto; Dominik ha llegado a la playa en su traje de baño, quien al verle, le ofrece una mirada fría, casi asesina al encontrarlo nuevamente con las jóvenes, en especial con la que había osado besarle.  El joven se arrepiente de inmediato de haber bajado a la playa, debió quedarse en su dormitorio el resto del día, pues se le hace amargo darse cuenta que sus temores se hacen realidad, es muy probable, casi seguro que el músico ha pasado todo el día con las jóvenes y esto le causa una gran depresión. 
Iván aún no cae en el sentir del joven, pues cree que éste estaría feliz por la melodía que le ha compuesto, pero está ocurriendo exactamente lo contrario.  Le confunde buscar la mirada del joven y cuando la encuentra, es fría o más bien molesta, como si le quisiese reprochar algo.  Sigue hablando con las doncellas, cuando una de ellas toca intencionalmente su mano, éste se sorprende, acto seguido voltea a ver al rubio, quien le ofrece una mirada de asesino.  Es cuando comprende lo que ocurre sin poder creerlo; ¡su rubio está celoso! Suelta unas risas que no puede ocultar… ¿cómo es posible que Dominik, la esencia de la belleza y la pureza, pudiese sentir celos de alguien? En especial por él… es demasiado bueno para ser verdad.   El joven al ver la risa del músico se siente más que molesto  ¿acaso se burla de él? Una honda tristeza lo invade, es notorio que no está bien.   Iván se siente culpable al percibir el aura que le rodea, que más que melancólica es de tristeza… le da tanta ternura verle sufrir de celos, que no puede evitar estremecerse, queriendo llegar con él para abrazarle y besarle; hacerle sentir que para él no existe nadie más en el mundo, que es su vida, su amor y que nada ni nadie cambiaría eso.
Las doncellas se levantan para despedirse y el músico con un gesto de respeto, se despide de ellas, sin embargo, una de las jóvenes toma su rostro con ambas manos, depositando un beso debajo de la mejilla, casi tocando sus labios.  Iván es el más sorprendido ante esta acción, entrando en  pánico al ver el rostro descompuesto de Dominik, quien en el ángulo en que se encuentra, puede creer que la joven le ha besado en la boca.  El músico no quita la mirada de terror sobre el joven, que después de ver el beso, baja la cabeza y corre hacia el hotel sin voltear a verle.
En el instante que pasa corriendo a su lado, quiere detenerle, pero no puede, ya que no solo las doncellas están a su lado, sino también lo está la familia del joven, por lo que no puede hacer nada para disolver el posible mal entendido. Siente un hondo pesar al saber que su amado está sufriendo por algo injustificado y él no es capaz de hacerle sentir seguro, todo lo contrario a lo que el joven hace con él.
Hoy en la noche le aclararé lo que ha ocurrido —se dice para sí.

Esa noche espera hasta las doce y el rubio no aparece.  Piensa que probablemente ya esté en la playa, por lo que se dirige hacia allí, encontrándola vacía.  Pasan largas horas y el joven no aparece.  Iván siente como el dolor le atraviesa al ver el amanecer ¿acaso lo hace para castigarle por el incidente con la joven? o peor aún… ¿acaso acabará todo allí?  Ese pensamiento mueve todo en su interior y con lágrimas en los ojos, regresa a su dormitorio.


domingo, 25 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 2, segunda parte.

Hola amigas y amigos! espero estén pasando un estupendo fin de semana!!

Aquí les dejo la segunda parte del capítulo 2, espero lo disfruten! No olviden dejarme sus comentarios!!

Abrazos!

2
segunda parte

Ya recostado en su cama, siendo muy tarde, intenta distraer su mente del reloj que tiene frente a él, no soporta un minuto más la larga espera de volver a encontrarse con el objeto de su veneración… los minutos parecen horas y eso le desespera de sobre manera, inclusive llega a considerar la posibilidad de que el rubio no apareciese esa noche, lo que le produce un hondo pesar.   Saca las partituras de la melodía que está componiendo, pensando que es buena idea llevarlas consigo, pues debe aprovechar los momentos de inspiración que ha tenido y sabe que la fuente de la misma es Dominik y qué mejor oportunidad si no es cuando estuviese tan cerca de él.  Está guardando las partituras en su portafolio cuando escucha el choque de un objeto con el vidrio. Su corazón da un salto con el simple sonido, sabe que se trata del rubio. Sale rápidamente al balcón donde en efecto, encuentra al joven en traje de baño señalando nuevamente la playa; asiente con la cabeza, tomando su saco y sus partituras y sin tiempo que perder, se precipita hacia el lugar.
Encuentra al rubio nuevamente recostado en la misma esquina de una de las carpas viendo hacia el mar, quien al percatarse de la presencia del músico se acerca de forma desprevenida.  Iván apenas puede respirar de la emoción. 
¡Hola! ¡Nos volvemos a ver! (en polaco) dice el rubio al pararse frente a él. 
Éste se queda callado, pues no ha entendido una sola palabra de lo que le ha dicho.  Dominik esboza una leve sonrisa al darse cuenta que ni siquiera un simple saludo puede entender su compañero, por lo que hace el ademán de saludo con la mano.
—¡Oh! Buenas noches —responde un poco apenado, replicando el saludo con la mano. 
Pasan algunos minutos sin decirse nada, viéndose ambos tímidamente.  Iván sonríe mientras intenta encontrar la mirada del joven, quien la tiene fija en la arena con la que juegan sus pies, subiéndola ocasionalmente de forma tímida.
—“¡Si sigo así Dominik se decepcionara de mí!” —piensa alarmado.  Ve como el joven sigue jugando con la arena. 
No sabe si son los nervios o el calor del ambiente que le hacen transpirar y al sentir el sudor sobre su rostro, saca un pañuelo para secarse.
Hace bastante calor como para que esté con ese traje, si quiere refrescarse un poco debería al menos desabrocharse el saco y el chaleco (en polaco) —dice el joven al ver lo que hace el músico, señalándole el saco mientras hace la mímica de desabrocharse los botones. 
Iván no entiende muy bien lo que le quiere decir, creyendo incluso que tiene alguna mancha en su traje o que algún botón está mal abrochado, por lo que revisa su saco, sin encontrar nada fuera de su lugar. Al ver la reacción del músico y notar que no ha comprendido lo que quiere decir, da un hondo suspiro, acercándose hacia él. 
Las manos del joven toman los botones de su saco, empezando a desabotonarlo… Iván olvida cómo respirar, sintiendo su corazón acelerarse y sus piernas debilitarse, temiendo que no sean capaces de soportar su propio peso. Dominik sigue enfocado en los botones del saco y al terminar de desabotonarlos, prosigue con los del chaleco; no sin antes subir la mirada hacia su compañero, quien está sudando más que antes, notando su respiración entrecortada.  El rubio esboza una sonrisa maliciosa, pues sabe bien el estado en que le tiene y eso le produce cierta satisfacción.  No conforme con eso, al terminar de desabotonar el chaleco, continúa con la corbata, quitándosela de inmediato, seguida de una sonrisa aún más ladina que la anterior al verle nuevamente con intensidad, empezando a desabotonar su camisa.  Iván siente como su cuerpo empieza a temblar, dando grandes tragos para liberar la presión en su garganta.  Dominik no puede negar que le encanta el rostro avergonzado del músico, sobre todo su mirada suplicante, como la de una presa suplicando piedad por su vida.  Esta vez no quita la mirada sobre él, quien para ese instante se apoya en la lona a su espalda para evitar caer, sintiendo sus piernas a punto de colapsar.  Las manos del joven siguen lentamente la línea de la camisa, buscando el siguiente botón, rozando leve e intencionalmente su piel.  Iván no sabe si quiere que siga o pare la tortura a la que lo tiene sometido, esta vez, su demonio.
Ahora te sentirás más fresco (en polaco) —esboza el rubio en tono un tanto burlón al terminar de desabrochar el último botón de la camisa.
El músico aún no sale del trance al que ha sido sometido; sintiéndose completamente vulnerable. Dominik retrocede unos cuantos pasos sin quitar la vista sobre los ojos de su compañero, esperando su reacción. 
Apenas ha logrado salir del trance en el que se encuentra, cuando ve su pecho al descubierto y al sentirse más fresco, comprende el accionar del joven, sin embargo, no está muy seguro si sus intenciones han sido únicamente hacerle sentir fresco, pues ha percibido claramente su juego seductor, provocándole una sonrisa insinuante al ver fijamente a la persona que tiene al frente.  El rubio al sentir la mirada intensa del músico, desvía la suya, sonrojándose.
Vamos  a bañarnos al mar (en polaco) —dice el joven, señalando el océano. 
Iván comprende lo que le pide, mas esta vez no puede complacerle, pues no soporta el tacto del mar, hace muchos años que no se mete y la razón es porque le trae uno de los recuerdos más tristes de su vida; la ocasión en que perdió a su hija.
Ve tú, yo me quedaré aquí —responde, haciendo la señal de que se adelante mientras se quita el saco y chaleco, quedándose únicamente con la camisa sin abotonar.
El joven no se conforma con la negativa y tomándole de la mano, lo arrastra hasta la orilla del mar, quien al sentir el agua en sus tobillos, para abruptamente, negando con la cabeza, tratando de hacerle entender que no quiere ir.  Éste suelta su mano, conformándose a ir solo, sin embargo, antes de adentrarse al mar, le ve de reojo y con una sonrisa sagaz, se mete completamente al océano.
La luz de la luna alumbra muy poco, por lo que el músico comienza a inquietarse al no distinguir al rubio, paseando de un punto a otro, intentando encontrar su silueta.  Al encontrarla, ve como saca la cabeza del agua, empezando a patalear, como si se estuviese ahogando.  Al ver esto siente un golpe en el corazón ¡no permitirá perder a un ser querido nuevamente! Y sin dejar pasar un segundo más, se precipita hacia el mar, nadando hasta donde se encuentra el joven, quien al percatarse de su presencia, deja de patalear, poniéndose estable nuevamente.  Comprende que ha sido una broma del rubio cuando le escucha reír; sintiéndose molesto, sin embargo, al ver su rostro con su sonrisa y mirada juguetona, simplemente no puede seguir molesto… Es increíble cómo se lleva lejos todo el dolor de su alma y su cuerpo. Pasan un tiempo en el mar jugando, hasta que Iván decide salirse, ya que su cuerpo empieza a dolerle; es la primera vez en años que nada.  Dominik le sigue, recostándose a su lado sobre la arena… pasan largos minutos en silencio, ambos completamente mojados, viendo el firmamento y otorgándose tímidas miradas ocasionalmente.
El silencio que hay entre ellos es cómodo, como si no necesitasen decir nada. Iván dirige su mano hacia la del rubio, intentando tocarla, sin tener el valor para hacerlo, sintiéndose de pronto frustrado al ver lo difícil que es para él hacer algo tan sencillo como alcanzar la mano del joven ¿qué es ese sentimiento que de pronto le invade? Una sensación de angustia y tristeza al sentir tanto miedo ¿pero de qué? ¿Por qué tiene tantas dudas? Voltea a ver nuevamente a Dominik, quien tiene su mirada fija en el firmamento; se le ve feliz, sin ninguna preocupación.  Los ojos del músico se abren aún más para no perderse ni un solo detalle de la hermosa silueta del joven bañada por la tenue luz de la luna: su cabello mojado, bañando con pequeñas gotas de agua su sutil rostro, sus ojos con unas pestañas amplias y largas, su perfecta nariz afilada seguida de esos labios de color escarlata, que a pesar de ser finos son carnosos, delineando su sonrisa característica, la cual representa su perdición.  Es un cuadro perfecto la que sus ojos perciben, sintiendo a la vez ese aire de inocencia y pureza emanada de él… su razón vuelve, torturándole los remordimientos por lo que piensa hacer.  Ha aceptado que está completamente enamorado del joven, no obstante aún sigue atormentándole la idea que lo que intenta es una aberración según sus creencias, a pesar que ya están en un nuevo siglo y que ya es 1931, simplemente es algo no aceptado por la sociedad, la cual le aislaría de todo al verse envuelto en ese tipo de escándalos.  A él poco le importa lo que le suceda, pero Dominik, quien apenas empieza a vivir, no puede arruinarle su vida, no es correcto condenarlo al rechazo de la sociedad… no, no puede hacerle eso.  Su corazón se comprime, proporcionándole un agudo dolor, sintiéndose miserable al saber que no se permitirá tener al objeto de su pasión, al responsable de devolverle la vida…  es demasiado cruel ese momento, viéndose como un niño hambriento, casi al borde la muerte, frente a un manjar de la más deliciosa comida, sabiendo que solo podría observarla, más nunca tenerla…  Deja de ver al rubio para cubrir su rostro con el brazo.  Dominik voltea a verle, percatándose que a pesar de la mueca forzada de su compañero por sonreír, oculta bajo su brazo pequeñas gotas de agua que se desliza en su rostro, las cuales claramente no emanan de su cabello mojado.  Esto le inquieta, sintiéndose de pronto desolado al darse cuenta que su músico llora  ¿acaso habrá hecho algo que le recuerde una triste situación?  Iván intenta hacer todo lo posible para disimular su enorme tristeza y frustración, sin embargo, las lágrimas siguen cayendo sin que pueda evitarlo.  ¿Cómo un sentimiento tan noble puede ser algo malo? ¿Por qué Dios podría castigarle por el simple hecho de entregar su corazón a una persona de su mismo género? ¿Cómo es que la Sociedad puede convertir un sentimiento tan profundo, tan puro y tan hermoso en un sentimiento de culpa, dolor y miseria?  No se le hace justo, simplemente es demasiado cruel que ese sentimiento de ansiedad, alegría y euforia que antes le envolvía, ahora se convierta en un torbellino de angustia, dolor y duda.  Siente de repente un peso sobre su abdomen; es Dominik quien se ha sentado sobre él.  Con delicadeza, el joven toma el brazo que cubre su rostro, alejándolo para poder descubrir completamente su rostro.
Sea lo que te atormente, mañana te sentirás mejor (polaco) —susurra el rubio, dando un beso a cada uno de sus ojos.
Al percibir esa ternura proveniente de su ángel, siente aún más pesado su corazón, abrazándole con fuerza, siendo el mismo correspondido por el joven.
Perdóname… tengo miedo de alejarme de ti así como de tenerte a mi lado, no sé qué hacer…  —dice aquejumbrado, más para sí que para el rubio.
Entierra su rostro en el cuello del joven, quien acaricia suavemente sus cabellos, como dándole consuelo a algo que entiende debe ser muy duro si le tiene llorando de esa forma.  Por alguna razón, Iván aún no siente consuelo con el abrazo del joven, todo lo contrario, se siente cada vez más miserable al verse abrazando a su amado y reconociendo que se inclina a renunciar a él.  Permanecen en la misma posición durante un tiempo, hasta que Dominik finalmente toma suavemente su rostro con ambas manos, separándole de su pecho para poder verle fijamente.
Sé de un hechizo que hará que dejes de llorar  (en polaco).
Su respiración se detiene, dando su corazón un estallido y palpitando fuera de control.  Todos sus sentidos se enfocan en lo que está ocurriendo; abriendo sus ojos más de lo normal.  No puede creer lo que sucede; sus labios tocan los labios de su amado…  ¡Dominik le está besando! la mirada azul penetrante del joven aún se encuentra sobre los ojos sorprendidos de su compañero, la cual va alejando lentamente, hasta llegar a una distancia prudente.
Ves, te dije que dejarías de llorar (en polaco) —dice el joven sonriendo. 
Iván aún no sale de su estupor, sintiéndose completamente inmóvil, apenas puede controlar su respiración… sin embargo, como bien lo ha dicho, ya no llora.
Debo irme (en polaco) —resopla el joven, dándole un último beso antes de levantarse.

El músico le ve aún sorprendido, haciéndole sonrojar para luego despedirse con una sonrisa tímida mientras se despide con las manos. Ve alejarse al rubio, sin poder evitar sentirse impresionado y emocionado al descubrir la clase de chico de quien se ha enamorado, alguien quien sin entender su idioma, sabe perfectamente lo que necesita… es increíble como Dominik aleja toda duda y temor en él, devolviéndole su ánimo, sintiéndose de pronto eufórico de alegría al saber que su amor está siendo correspondido.  Es en ese momento que se promete proteger y defender ante cualquiera, ese sentimiento tan hermoso que nace entre ambos. Esa madrugada termina su obra musical la cual nombra “Media Noche Bajo la Luz de la Luna”.


jueves, 22 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 2, primera parte.

Buenos días/tardes/noches amigas y amigos!

Les copio la primer parte del segundo capítulo del manuscrito.  Como siempre, agradezco sus comentarios que me ayudan a evaluarme.

Abrazos!!

2

No está muy seguro de la hora que es cuando termina de leer la última carta, en definitiva se ha tardado bastante, pues todo está en silencio.  Saca el reloj para percatarse que pasan de las 11pm, disponiendo cambiarse y meterse a la cama a descansar, esperando que el siguiente día fuese mejor.  Empieza a quitarse el saco, cuando escucha un ruidillo; suena como si algo chocase contra un vidrio. Se queda en silencio para lograr descubrir de dónde proviene dicho sonido. Cuando suena por tercera vez, descubre que el sonido proviene de la ventana que da hacia el balcón, por lo que intrigado abre la cortina para ver mejor.  La luz de la luna alumbra la playa y cuando baja la mirada, su corazón da un salto al percatarse que se trata de Dominik; es él quien tira pequeñas piedras a la ventana y al notar que finalmente el músico sale, señala con sus dedos la playa, volteándole a ver nuevamente mientras retrocede en sentido al mar y después de unos pasos gira, caminando hacia las carpas.  ¿Acaso quiere que le siga a la playa? Eso es obvio, si no ¿Por qué lo ha ido a buscar?  Todo el cuerpo le tiembla de la enorme emoción. ¡Ese sería el primer encuentro entre él y el objeto de su pasión! No, es demasiado bueno para ser cierto, su incredulidad hace que salga nuevamente al balcón para asegurarse que lo que ha visto no es una ilusión creada por su mente, pero no, la silueta del joven se ve en la playa… la emoción lo atropella, no sabe qué hacer, sintiéndose torpe, casi cae al suelo al tropezar con unos zapatos, está completamente desubicado en su propio cuarto, dando vueltas sin sentido.  Piensa que si  tarda un segundo más, el rubio podría irse, por lo que tomando su saco, se apresura hacia la playa.
Ya en la playa, busca al joven, encontrándole recostado en la esquina de una de las carpas.  Iván se acerca despacio, sin dejar de temblar y al ser descubierto, el rubio se acerca a él de forma despreocupada, entregándole algo que lleva en las manos.  Éste abre sus manos para recibirlo, dándose cuenta que es una manzana.  La impresión y la conmoción de este acto le deja sin palabras; Dominik le ha llevado algo de comer, pues se percató que no había bajado a cenar… es un gesto muy dulce y el que provenga del ser más importante para él, es un sentimiento que no puede describir con palabras.  Pasan los minutos y el músico se mantiene inmóvil, con la manzana aun intacta en su mano.
—Vamos, debes comerla, para eso la he traído (en polaco) —dice el rubio, quien al darse cuenta que el músico no ha entendido una sola palabra de lo que ha dicho, le indica con mímicas que debe comer. 
Iván no sale de su sorpresa y estupor, es la primera vez que tiene al rubio tan cerca, que escucha su voz dirigirse a él… es como estar en un sueño del cual no quiere despertar, pero cuando ve al joven hacer la mímica, comprende que es una descortesía no tocar la fruta, por lo que empieza a comerla, la que es la más dulce y deliciosa que jamás ha probado.  
Dominik se sienta en la arena, esperando a que terminase de comer.  Éste al verle hace lo mismo, ubicándose a la par. Pasan largos minutos y ninguno de los dos pronuncia una sola palabra, el músico no puede evitar contemplar la belleza del joven a su lado, es una visión perfecta la que sus ojos perciben; la luz de la luna sobre el rostro del rubio, delineando sutilmente la perfección de su perfil, quien al sentir su mirada sobre él, suelta unas risillas nerviosas, volteándole a ver de vez en cuando entretanto juega con la arena.
El calor del lugar es muy fuerte, provocando que el músico transpire.  Cuando este siente el sudor sobre su rostro, saca el pañuelo que lleva en su saco para secarse, en eso Dominik voltea a verle, riéndose al instante.  El músico no comprende la reacción del joven hasta que ve el pañuelo, el cual está manchado de rosa, negro y blanco… ¡el maquillaje! Había olvidado quitarse la horrenda máscara que lleva en su rostro, imaginando lo patético y ridículo que debe verse, sintiéndose nuevamente miserable al encontrarse en ese estado frente al joven.  Intenta cubrir su rostro con una mano y con la otra toma el pañuelo para quitarse de forma rápida el maquillaje.  El joven deja de reír, sintiéndose mal al ver como el músico cubre su rostro, expresando tristeza y vergüenza. Sigue removiendo el maquillaje cuando siente la mano del rubio sobre la suya, quitándole sutilmente el pañuelo; Dominik está hincando frente a él y con el pañuelo en la mano, empieza a remover el maquillaje de forma delicada, brindándole una mirada dulce y conmovida.  Iván está en trance, sintiéndose completamente en otra dimensión, muy lejos de todos sus problemas, de su enfermedad, de sus decepciones… lo único que existe en ese momento es el ángel que tiene frente a él, nada más.  
—¡Mucho mejor! (en polaco) —dice al terminar de quitarle todo el maquillaje, entregándole el pañuelo.
Iván, aún en su trance y conmovido por lo que acababa de pasar, acaricia dulcemente el rostro del joven, acercándole al suyo para otorgarle un tierno beso en la frente, en el cual transmite todo el amor que siente por él. Dominik al sentir el beso, cierra sus ojos, permitiéndose sentir los sentimientos transmitidos por el músico, quien después de unos segundos, aleja sus labios suavemente de la frente del joven.
Gracias.
Es la única palabra que sale de los labios de Iván mientras le ve dulcemente, haciendo sentir al joven conmovido y a la vez avergonzado.
—Debo irme (en polaco) —expresa el rubio, levantándose y haciendo que el músico también lo haga.
—¡Nos vemos mañana! (en polaco) —y diciendo esto se aleja rápidamente de la playa, no sin antes voltearle a ver nuevamente, brindándole una mirada dulce, despidiéndose finalmente con la mano.
Después de ver desaparecer a su ángel, Iván se acuesta en la arena, permitiéndose llorar, pero esta vez es diferente; sus lágrimas son de felicidad.  Abre sus brazos, como dejando salir la energía de amor que lo envuelve para compartirla con el universo, viendo el firmamento y escuchando la melodía de las olas del mar. En ese momento perdona todo; a la vida por el dolor que le ha hecho vivir; a su esposa e hija por haberle dejado solo en el mundo, a las personas que le han hecho daño, pero sobre todo, se perdona a él mismo por haber desperdiciado tantos años valiosos de su vida, dejándose vencer por el rencor y el dolor, teniendo ahora un tiempo tan corto, casi fugaz para poderla disfrutar… comprende que en ese instante está viviendo lo que llaman “felicidad”, algo que hace muchísimos años no había vuelto a sentir…  no piensa más, solo se deja llevar por ese sentimiento que le hace flotar y lo lleva más allá del mar, más allá del planeta, más allá del mismo universo…
*****
Abre sus ojos a un nuevo día, a una nueva vida… sintiéndose aún en otra dimensión, una llena de luz, de tranquilidad, de paz y felicidad.  Todo se mira diferente, las cosas tienen un color más intenso, como si hubiesen tomado vida al igual que él y esto se debe a ese sentimiento tan complicado y a la vez tan simple: el amor y el joven Dominik es el responsable de ello. Con una sonrisa en los labios vuelve a cerrar sus ojos, imaginándose nuevamente el rostro de su amado ángel, tan bello, tan puro; esos ojos azules que a pesar de ser jóvenes son profundos y en los cuales se puede perder para nunca más encontrar la salida, y lo sabe, él ya está perdido en la profundidad de la mirada del joven.  Abre nuevamente los ojos para ver la lámpara que adorna el techo del dormitorio; tiene unas formas curvas que le parecen graciosas, su mirada sigue recorriendo el resto del dormitorio hasta parar en la fotografía de su difunta esposa, levantándose para dirigirse hacia el retrato, el cual toma entre sus manos.
¿Está bien mi amor si me enamoro de alguien más? Me prometí jamás hacerlo, pues estaba seguro que nunca volvería a amar a alguien como te amé a ti.  ¿Lo recuerdas? Esa noche me dijiste que querías que viviese la vida que tú ya no podrías vivir, que te dejara ir sin remordimientos, sin tristezas… sin embargo, lo único que hice fue culpar al mundo y encerrarme en el rencor y la amargura.  Perdóname, falle a la promesa que te hice aquel día… no obstante, ahora he encontrado a alguien que me hace sentir bien ¿puedes imaginarlo siquiera? ¿A mi edad volverme a enamorar? Te sorprenderías de la persona que es; un joven de aproximadamente 16 años al que apenas conozco y con quien las primeras palabras que crucé fueron esta madrugada… es vanidoso y caprichoso, pero también es tierno y dulce, estoy seguro que te agradaría si le conocieses ¿te ríes verdad? Ahora puedo cumplir con esa promesa, al fin puedo dejarte ir.  Puedes descansar en paz y ten por seguro que te amé con todo lo que mi alma pudo dar y en eso no tengo ningún arrepentimiento, así que amor, gracias por todo el tiempo que pasamos juntos, porque el recuerdo de nuestro amor me ayudó a seguir viviendo.  Siempre estarás en mi mente y en mi corazón, pero a partir de ahora, te libero para darle lugar a alguien especial, a quien daré lo mejor de mí, a quien amaré sin ningún remordimiento, así que puedes quedarte tranquila y sé que algún dulce día nos volveremos a encontrar —y diciendo esto, le da un beso a la fotografía, depositándola nuevamente en su lugar. 
Da un vistazo a la playa por la ventana, animándole aún más lo concurrido que se encuentra, percatándose que es tarde y a causa del desvelo ha dormido más de la cuenta, pero no le importa, vuelve a tenderse en la cama con los ojos cerrados, recordando el momento tan irreal que había vivido esa madrugada, tocando suavemente su rostro, intentando con esto, sentir las suaves manos del joven… no quiere salir de ese trance, es demasiado agradable, demasiado cómodo.  Se permite dormir más, soñando nuevamente con lo que había sido y lo que podría ser.
Ya en la tarde, dispone caminar por la orilla de la playa, es refrescante escuchar las olas del mar, sobre todo ver como el azul del cielo se une con el azul del océano, recordándole la mirada de cierta persona… a lo lejos divisa la figura del joven Dominik, quien juega con sus compañeros de luchas como es usual.  El músico se detiene a una distancia prudente para observar detenidamente, todo es normal, no obstante, en esa ocasión se percata de algo; el joven se dirige a la carpa de su familia con algo en las manos. Al llegar se hinca frente a sus dos hermanas mayores, intentando mostrarles lo que lleva, sin embargo, éstas se muestran indiferentes, o peor aún, la mayor le ve de una forma singular, como si le molestase su presencia ¿será acaso que siente celos de la libertad del rubio? Después de esto, el joven se levanta, un poco desanimado, para dirigirse nuevamente donde se encuentran sus amigos, cuando es alcanzado por la menor, quien le hace hincarse para mostrarle lo que lleva, acto seguido, deja a un lado el objeto y carga a la pequeña para jugar con ella, dando vueltas y cayendo ambos en la arena para hacerse cosquillas.  Cuando la madre se percata que ambos juegan, se levanta de su silla, llamando de forma molesta a la pequeña, quien enseguida deja a su hermano para ir nuevamente al lado de sus hermanas.
—“Vaya, parece ser que es una familia muy conservadora, probablemente no consideran correcto que jueguen de esa forma, aunque sean hermanos” piensa Iván y sin prestar mayor importancia al asunto, regresa al hotel, no sin antes pasar frente al joven de forma intencional, quien al verle, le ofrece una sonrisa ladina, sin embargo, en la mirada de ambos existe cierta complicidad, como si supiesen que lo que hacen es algo prohibido.
Ya recostado en su cama, siendo muy tarde, intenta distraer su mente del reloj que tiene frente a él, no soporta un minuto más la larga espera de volver a encontrarse con el objeto de su veneración… los minutos parecen horas y eso le desespera de sobre manera, inclusive llega a considerar la posibilidad de que el rubio no apareciese esa noche, lo que le produce un hondo pesar.   Saca las partituras de la melodía que está componiendo, pensando que es buena idea llevarlas consigo, pues debe aprovechar los momentos de inspiración que ha tenido y sabe que la fuente de la misma es Dominik y qué mejor oportunidad si no es cuando estuviese tan cerca de él.  Está guardando las partituras en su portafolio cuando escucha el choque de un objeto con el vidrio. Su corazón da un salto con el simple sonido, sabe que se trata del rubio. Sale rápidamente al balcón donde en efecto, encuentra al joven en traje de baño señalando nuevamente la playa; asiente con la cabeza, tomando su saco y sus partituras y sin tiempo que perder, se precipita hacia el lugar.

martes, 20 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Protagonistas

Hola amigas y amigos!!

En esta ocasión quiero invitarles a que conozcan como lucen en mi mente los personajes de esta novela, al menos los principales... =P

DOMINIK.  En esta foto está en la edad que tendrá en la segunda mitad del libro... así que imagínenselo un poco mas joven... XD



IVÁN.  Sí, mi amado Jeremy Irons... >//////<



ALBERT.  Al igual que Dominik, en esta aparece un poco más grande, pero se dan la idea, ¿no?  jaajajaaj



En los siguientes días estaré publicando el siguiente capítulo... Así que hasta entonces!!

Abrazos!!



jueves, 15 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. CAPITULO 1.

Buenos días/tardes/noches amigas y amigos!

Les copio parte del primer capítulo del manuscrito, el cual aún está en proceso de revisión.  Como siempre, agradezco sus comentarios que me ayudan a evaluarme.

Abrazos!!

1

Sabe que debe huir, es necesario para retener la poca cordura que aún queda en él,  no puede quedarse un minuto más, debe proteger la ilusión de seguridad que le brinda su mundo, uno de bienestar, estabilidad y equilibrio a través de normas dictadas por la sociedad y la moral.  Ve de forma impotente cómo su moralidad convencional comienza a ceder bajo el empuje de una pasión prohibida ¡no! Aún está a tiempo de retener esa bestia que quiere salir de su interior… es en ese segundo que dispone con todas las fuerzas que aún le quedan, empacar sus cosas y huir de una realidad que le aterra.  Baja rápidamente hacia la recepción, donde indica que partirá la mañana siguiente, solicitando el recibo para cancelar su estadía en el hotel.  Cuando la cancela, cierto alivio recorre su cuerpo, siendo sustituido al poco tiempo por intranquilidad, una que le indica un peligro latente hasta no alejarse de aquel lugar, por lo que para evitar cualquier encuentro con el joven Dominik, objeto de su ansiedad, decide no bajar a cenar y quedarse en su dormitorio, saliendo la madrugada siguiente, sin darse tiempo de encontrarse con los polacos.
Esa noche no puede dormir, sumergiéndose en los recuerdos de sus logros, de su música; de su vida en general.  Sin embargo, todo esto pasa a segundo plano cuando se imagina al bello rubio bañado por la luz del sol, con ese perfil perfecto, esa piel tan blanca como el mármol, esa sonrisa angelical que le vuelve loco… no, no puede evitarlo, no puede quitarse de su mente esa imagen de tan perfecta belleza.  Se imagina junto al joven, tirados en la arena uno al lado del otro, contemplando el azul del cielo, escuchando las olas del mar, sus manos muy cerca, a punto de tocarse, de sentir su calidez… su corazón late tan rápido solo de imaginarse la sensación de tocar, de rosar siquiera la piel, los cabellos, los labios de su anhelo… las llamas del deseo se encienden en su interior, abrazándolo.  No puede pensar más, su racionalismo se esfuma, dando lugar a un sinfín de sensaciones placenteras; imaginándose a él mismo como un felino devorando sin piedad a su presa quien es el joven.  Bañándose y saboreando su sangre, sintiéndole totalmente a su merced… en el momento que termina con su presa, alza la cabeza con los ojos cerrados, en un intento desesperado de sentir como su sangre atraviesa su interior y es cuando llega el orgasmo. Abre poco a poco sus ojos, la razón que le había abandonado se hace nuevamente presente, haciéndole sentir de pronto vergüenza de sí mismo; es la primera vez que tiene un orgasmo pensando en el joven, sobre todo en esa forma tan pasional e irracional, comenzando a derramar lágrimas al verse expuesto ante tan horrendo y desesperado deseo.  Está confundido y asustado de sí mismo, viendo como su estoica disciplina y su rigor moral e intelectual se van consumiendo, convirtiéndole en un ser perturbado por una pasión tardía y absurda, atormentándose con recuerdos; recuerdos de su difunta familia, de los sermones de la iglesia, de las constantes discusiones con su amigo, de su mismo pensamiento sobre moral y ética… se libera una lucha en su interior, ya no sabe qué creer, lo único seguro es que debe huir cuanto antes de ese lugar.
La madrugada siguiente se encuentra en la recepción, dispuesto a partir.  Al ver la hora, decide tomar el desayuno, pues es más temprano de la hora que habitualmente bajan los polacos.  Manda primero su equipaje a la estación, dirigiéndose directamente al restaurante.  Se encuentra a mitad de su merienda cuando, para su desgracia, ve entrar al restaurante a los polacos.  La sensación de alarma le invade, sin embargo se percata que Dominik no está con ellos y en ese momento intuye que es preciso partir, debe evitar a toda costa encontrarse con el joven quien no tardará en bajar. Se levanta de inmediato, dejando su desayuno a medias, tomando su portafolio para dirigirse rápidamente hacia la salida cuando, como por una mala jugada del destino, ve al rubio entrar al restaurante caminando por el mismo pasillo que él atraviesa, apunto de cruzarse.  El músico baja la cabeza, casi cerrando los ojos, debe cruzar el corredor, el mismo que atraviesa el objeto de su pasión ¿por qué? ¿Por qué debe encontrarse con Dominik? Justo cuando su voluntad y su resistencia son tan débiles… La percepción del tiempo cambia completamente, sintiendo como todo ocurre en cámara lenta; escucha los pasos del joven acercarse a su dirección, despacio, como un sentenciado a muerte escucha los pasos de su verdugo…  no tiene el valor de levantar la cara, únicamente fija su vista en la alfombra del corredor, volviéndole a escuchar paso por paso acercarse, cuando están a punto de cruzarse, intenta por un fuerte impulso apresurarse y no darse oportunidad de verle, sin embargo, su cuerpo ya no le responde; ha tomado el control y ahora es independiente de su razón… sus piernas dejan de caminar y se paran.  En ese instante, contra toda su voluntad, levanta la mirada para ver a rubio, quien por unas milésimas de segundos se para a la vez, casi frente a él, ofreciéndole una hermosa sonrisa angelical y una mirada penetrante.  Esos bellos ojos azules atraviesan todo su ser, como una espada atraviesa al toro en la estocada final… ve de reojo como se aleja su hermoso ángel o tal vez demonio y lo acepta; acepta que está total y perdidamente enamorado del joven de cabellos rubios.
Adiós amor mío, esto ha sido demasiado para mí, que Dios te bendiga —susurra para sí en forma de despedida.
Al decir esto siente una dolorosa presión en el pecho y sabe que se debe a que no verá más a su dulce ángel, pero es lo correcto por hacer, así que pese a su angustioso dolor, sale del hotel hacia el puerto, donde partirá hacia lejanas tierras para nunca volver.
Ya en la estación y con el boleto en mano, ve por última vez la ciudad de la que ha estado eternamente enamorado y en la que conoció una pasión que jamás creyó volver a sentir.  Se despide con un suspiro, un largo y doloroso suspiro que llega a lo más hondo de su ser, sintiéndose realmente miserable, a punto de llorar, como si renunciase al sentimiento más bello que la vida le está ofreciendo, para escoger la dolorosa muerte de su misma alma… no comprende muy bien ese sentimiento de angustia que le acompaña desde que decidió partir de Niza, es como si su alma se aferrase a las columnas de ese lugar, mientras su razón la aleja para siempre de allí.  Está a punto de abordar el tren cuando un trabajador del hotel le alcanza, informándole que había ocurrido una terrible equivocación y su equipaje había sido facturado hacia otra ciudad, por lo que el hotel se haría responsable de mandar el equipaje a su ciudad sin costo alguno, únicamente con el inconveniente que tardaría no menos de cuatro días en enviárselo.  Iván no da crédito a lo que escucha, no puede creer que la vida le estuviese dando una excusa, una última oportunidad de regresar y entregarse por completo a su destino.  Deja caer sus brazos al lado de su cuerpo en señal de derrota frente a su alma; lo había intentado y ahora no luchará más por aferrarse a la seguridad que le brinda su pequeño mundo dominado por la razón, ahora se entregará por completo a sus pasiones.
Lo siento pero no partiré sin mi equipaje diciendo esto, se libera de todo el peso del mundo, sintiéndose liviano, rejuvenecido y eufórico de felicidad. Trata de ocultar su euforia, haciendo un gesto de molestia por la “terrible equivocación” que ha ocurrido, por lo que el trabajador del hotel se vuelve a disculpar, expresando que es la mejor decisión el quedarse y que el hotel se hará cargo de brindarle lo necesario en esos días que no tendrá su equipaje. 

De regreso vuelve a registrarse, pidiendo el mismo dormitorio con balcón hacia la playa.  El administrador se disculpa, pues la habitación ya ha sido ocupada, por lo que le ofrece otra de iguales condiciones, con la única diferencia que está ubicada en el segundo nivel.  Acepta gustoso, pues sabe que los polacos se hospedan en ese nivel, permitiéndole estar más cerca de su amado Dominik.  Ya acomodado en su nueva habitación, sale al balcón, donde vislumbra en la playa la silueta encantadora del joven, su corazón salta de felicidad.  Alza el brazo en señal de saludo, no solo a su amado, quien está muy distante para distinguirle, sino a la vida misma, permitiéndose disfrutar por un instante más ese momento de triunfo.  Más tarde, decide bajar a la playa, ubicándose en una de las lonas contiguas en donde están situados los polacos, llevando consigo su portafolio, donde guarda sus partituras.  Después de disfrutar de la vista y lo animado del lugar, su vista encuentra al polaco, quien juega en el mar con sus compañeros y como es usual, la institutriz empieza a llamar al joven para que salga del mar. Cierra sus ojos para percibir de mejor forma el sonido del nombre de su amado, deleitándose con la más armónica y hermosa sinfonía que sus sentidos han percibido: el sonido de las olas del mar como fondo, unas voces pronunciando ese hermoso nombre, todos sus sentidos enfocados en distinguir la voz del joven; su risa juguetona, sus palabras en un idioma que no comprende y sin embargo, es el idioma más hermoso que sus oídos han podido percibir.  Abre los ojos para verle salir del mar corriendo hacia la institutriz quien lleva una toalla para secarle.  Cuando llega al lado de ella, voltea hacia donde se encuentra Iván, encontrándose nuevamente sus miradas, deteniéndose el tiempo para el músico quien cree ver algo que le desconcierta: la expresión del joven muestra sorpresa para luego mostrar ¿felicidad? Dominik le sonríe diferente, como si… ¿está feliz de verle? No sabe qué hacer ¿será que el amor platónico que siente le hace ver cosas? lo único que puede hacer es devolverle una dulce sonrisa. Su corazón estalla de felicidad, sintiendo como todos sus sentidos son inundados por un sinfín de notas musicales, por lo que sin perder esa oportunidad de componer, se levanta para acercarse a una mesa con una silla que están justo detrás de él, sacando sus partituras y empezando a componer una de las sinfonías que en un futuro, se convertiría en su obra cumbre. 
Esa noche, en el restaurante, con algunas mesas que le separan de los polacos, analiza a cada miembro de la familia; ve a las tres hermanas de Dominik, una de ellas dos o tres años más joven que él, la que le sigue, tal vez de unos nueve o diez años y la más pequeña de tal vez unos cuatro o cinco años.  Las tres están estáticas, rígidas como una columna, sin expresión alguna, todo lo contrario a su hermano, que se le ve relajado, siempre con un porte elegante, pero relajado.  Es notoria la diferencia de exigencia entre él y sus hermanas, casi siempre llega tarde al desayuno, suponiendo le dejan dormir más tiempo. Sus cabellos largos, como si nadie se atreviese a cortar esos hermosos rizos dorados, la forma en que se desenvuelve en la playa, juguetón, alegre, vivaz, todo lo contrario a sus pequeñas hermanas, a quienes jamás ha  visto meterse al mar, sin embargo, lo que más llama su atención es la madre, una mujer de suma belleza y elegancia, inexpresiva incluso con sus propios hijos, haciéndole comprender el comportamiento de las niñas, prácticamente se verán igual cuando creciesen… en cierto modo, siente lástima por ellas, que a tan corta edad estén limitadas por las normas de la alta sociedad, restringiendo su espíritu hasta que un día sea eliminado por completo.  La institutriz cuida de todos, pero Dominik es especial para ella, se le ve muy seguido arreglándole su cabello y en el mar, es con quien más juega, siempre le persigue con la toalla para secarle mientras el joven juega a no dejarse alcanzar y cuando al fin logra hacerlo, le abraza, dándole varios besos en la cara los que son correspondidos por el chico… realmente se percibe un lazo muy especial entre ellos, como de una verdadera madre y su hijo. 
Se retira al terminar su cena, pues ha sido un día muy intenso y está exhausto. Cuando se levanta y se dirige a la salida del restaurante, se percata como Dominik le sigue de forma discreta con la mirada, esto le emociona aún más, proponiéndose esa noche estar dispuesto a todo para conquistar el corazón del joven rubio sin importar las consecuencias. 
Después de desayunar, el músico regresa decepcionado a su dormitorio, pues no ha encontrado a la familia polaca, recordando que por ser domingo habrían ido a misa.  Cierta inquietud le invade ¿y si va a la catedral a buscarles? ¿Será lo correcto? No importa, después de todo se ha prometido dejarse llevar por sus sentimientos y en ese momento le gritan que necesita estar cerca del joven, como la flor necesita de la luz del sol para vivir…  Al llegar a la catedral se ubica en la parte posterior, ocultándose tras una columna, buscando con la mirada al rubio para encontrarle en la nave central. El sacerdote está dando la bendición final cuando advierte que ha sido descubierto por el joven, quien tiene una sonrisa ladina en sus labios, lo que le hace sentirse inquieto, pues es obvio que está en ese lugar únicamente por él y presiente que ya lo sabe.  Al terminar la misa,  sale al atrio, fijando su vista a la arquitectura del lugar, haciendo tiempo hasta que saliese la familia.  Ve como la madre se despide de sus hijos, dejándoles solos con la institutriz, quienes al poco tiempo, se dirigen hacia el camino que les adentra a la ciudad.  Dominik se retrasa un poco, volteando a ver al músico a quien le brinda una sonrisa que más que amigable, es de reto, prosiguiendo detrás de sus hermanas.  Iván les sigue a una distancia prudente, animándole ver como el joven se retrasa ¿Acaso intenta darle tiempo para alcanzarle? Sin embargo, la institutriz muy alerta, no deja que se aleje mucho, por lo que le es imposible alcanzarle.  Llega un punto en que el calor asfixiante ya no le permite seguir el paso de los polacos y renunciando a su persecución, regresar al hotel a descansar.
Al despertar, advierte que se le ha hecho tarde para la cena y lo más seguro es que todas las mesas estén ocupadas, perdiendo la oportunidad de sentarse cerca de la familia polaca.  Baja rápidamente, atravesando la sala de estar para ir al restaurante, cuando advierte que hay alguien tocando el piano.  Su corazón se detiene al percatarse que es nada más y nada menos que el joven polaco, intentando tocar una pieza clásica de Beethoven sin lograrlo.  Dominik repara en la presencia del músico, dejando de tocar para voltearse y brindarle una juguetona sonrisa, prosiguiendo después con lo suyo.  Iván no sabe qué hacer, es el momento que ha esperado para acercársele, están solos, sin nadie que pueda interrumpirlos.  Tiene la oportunidad perfecta para abordarle; intentar enseñarle algún acorde ¡lo que fuese! Pero al no tener el valor de hacerlo, se limita a sentarse para escucharle.  Está decepcionado de sí mismo, sabe que se arrepentirá por no aprovechar esa ocasión, sin embargo, algo le viene a la mente; ¡exacto! Cuenta con la excusa perfecta para acercarse al joven, él podría ser su maestro de música, quien mejor que el gran compositor y músico, reconocido internacionalmente: ¡el gran Iván Albéniz de Falla! sí, su excusa para abordarle sin levantar sospechas de sus verdaderas intenciones es perfecta, no obstante, aún debe pensar cómo abordar a la madre, pues no sería creíble que de la nada quisiera enseñarle a tocar mejor el piano. Piensa en ello cuando entra la institutriz, frunciendo el ceño al verle a solas con el rubio. Iván siente cierto rechazo por parte de la señora, quien al salir, justo detrás del joven para abandonar la sala, le ofrece una mirada amenazante.  Esto le incomoda y alarma, pues parece que la dama ya le ha descubierto y eso representa una gran amenaza para cumplir su objetivo: enamorar a Dominik.
*****
La mañana siguiente ya en la playa, Iván como siempre de forma discreta, observa todo lo que hace Dominik.  Desde hace algún tiempo ha notado la presencia de un joven de pelo castaño, un poco mayor que el rubio, más alto y más corpulento, a quien llaman Albert, parecen ser buenos amigos.  Hay algo que le incomoda respecto a este joven y es que cada vez se hace más evidente que está interesado en el rubio; la forma en que juegan, casi siempre de luchas, donde el contacto físico es inevitable.  El castaño separa a Dominik del resto de sus amigos, llevándolo a la orilla del mar. Puede distinguir como el chico abraza a su rubio, diciéndole cosas al oído y haciendo que éste ría.  Un rayo atraviesa de pies a cabeza al músico, mientras una presión en el pecho y estómago hace que todo su cuerpo hierva; está perdiendo los estribos.  Intenta desviar la vista para controlar, sin éxito, la ola de celos que se apoderan de él. Los muchachos, sin dejar de abrazarse, se dirigen hacia la tienda de campaña de los polacos, la cual está inmediata a la suya.  Cuando pasan al lado del músico, el rubio se detiene para verle fijamente, haciendo que el castaño también se detenga, quien al percatarse que algo ocurre al ver la mirada fija entre su amigo y el señor, le otorga un beso en la mejilla, susurrándole algo, intentando con esto desviar su atención,  para luego jalarle y así continuar su camino.  Antes de irse, Dominik ve fijamente al músico con una sonrisa sarcástica, como si supiese que eso le afecta de sobre manera.  
—“No Dominik, no permitas que nadie se acerque a ti…” piensa para sí Iván, viendo de forma impotente como se lleva al rubio lejos de él, ¿dónde diablos se encuentra la institutriz para evitar que se lleven a Dominik?.  Voltea rápidamente para ver la dirección en la que van los dos “amigos” para seguirles, cuando se percata que el grupo de compañeros de los jóvenes les alcanza, yéndose todos juntos hacia el hotel.  Esto le tranquiliza, mas no desaparece el sentimiento de angustia y amenaza; la simple idea que alguien pueda ganarse el corazón de Dominik es algo que le quita la vida.  Se levanta para dirigirse a la habitación con el convencimiento de declarar la guerra a todo aquel que quisiese separarlo de la causa de su pasión; hará lo que sea necesario para conquistarle antes que otro lo haga.
Después de una noche de insomnio, se levanta muy temprano para ir a la ciudad, ni siquiera toma el desayuno en el hotel, dispone comer fuera.  Es extraño que pierda una oportunidad de ver al rubio, como lo es la hora del desayuno, sin embargo no le quiere ver, sí, reconoce que está molesto con él por el incidente del día anterior, en cierto modo, se siente traicionado, ¿pero traicionado de qué? No hay nada entre ellos dos, Dominik es libre de hacer y salir con quien quisiera, él no significa nada para el joven, nunca han cruzado una palabra, entonces ¿con qué derecho puede reclamar algo? ¿Reclamar a quién? Iván está deprimido, sumamente deprimido, viendo como sus planes de conquista se vienen al suelo.  Se siente inseguro, pues todo está en su contra, sobre todo el ser hombre y la evidente diferencia de edades… Necesita pasar el día solo, pensar en lo que va a hacer, tal vez el distraerse un poco le ayude a reanimarse.  Prácticamente pasa todo el día en la ciudad, yendo al banco, donde cambia bastante dinero, después visita algunos lugares turísticos, pasea por góndolas, va de compras, donde consigue unos trajes muy elegantes. Mientras se los prueba piensa en qué expresión pondría Dominik cuando le viese… suspira hondamente, otra vez está pensando en él… ve el reflejo del espejo y es como si todos los defectos de su enfermedad y su edad se incrementaran al triple, recordando a Albert, un hombre joven y apuesto, quien podía estar muy cerca de su rubio… Al final ha sido una mala idea ir a esa tienda, pues ahora se siente mucho más deprimido que antes.  Compra varios trajes y se dispone regresar al hotel para descansar, ha pensado en no cenar, sin embargo, no pierde nada en ir, así que ya en su dormitorio, se arregla, poniéndose uno de los trajes nuevos.  Cuando baja hacia la sala de estar, visualiza de lejos a la familia polaca y sobre todo, al causante de su depresión.  Decide sentarse en un sillón contiguo al corredor, de espaldas donde se encuentran los polacos.  Toma el periódico para leer; por alguna extraña razón aun no quiere verle, esa honda tristeza al recordar al joven Dominik con Albert le sigue acompañando, haciéndole sentirse en cierto modo derrotado.  Es llamado el público al restaurante para servir la cena, por lo que espera un rato a que todos pasen y así sentarse en una de las mesas que estén más alejadas de los polacos.  Todas las personas transitan por el corredor, cuando intuye que es la familia polaca la que está punto de pasar a su lado.  Levanta la vista y en efecto, la madre es la primera de ellos en pasar, seguida de sus dos hijas mayores, atrás la institutriz con la menor y por último Dominik, quien al pasar a su lado, voltea la vista hacia él, mirándole de forma molesta y melancólica.  Iván trata de no prestar atención a esto y se limita a ir al restaurante, viendo para su mala suerte, que la única mesa disponible está justo a un costado de los polacos. Sin más opción se sienta,  casi frente a Dominik, quien de vez en cuando le voltea a ver aún molesto.  El músico se percata que el joven está comiendo casi nada, pero lo que más llama su atención es percibir su melancolía.  Supone que algo debió ocurrirle ese día, o tal vez simplemente está cansado.  No quiere pensar más, por lo que exhausto se levanta rápidamente de la mesa, saliendo del restaurante sin siquiera voltear a ver al rubio, simplemente se retira.
Esa noche, ya en su cama, recuerda sus días de juventud, lo alto y apuesto que era, siempre estaba rodeado de personas que admiraban su trabajo y a pesar de ello, fue un hombre sencillo. Evitaba las multitudes, las fiestas, reuniones. Prefería estar solo ya fuese leyendo o componiendo música, en fin, fue un hombre que a pesar de su fortuna y fama, disfrutaba de su espacio y la tranquilidad de su mundo.  Recuerda a su maestro, quien le motivó a convertirse en músico, también pasa por su mente cuando se enamoró de la mujer que se convertiría en su esposa, la conoció de la forma más inesperada, sin embargo, a pesar del pasado de ella y de las críticas alrededor de ese matrimonio, vivieron momentos muy felices juntos y aún más con el nacimiento de su bella hija.  Ese probablemente, fue el período más feliz de su vida, lo cual duró muy poco, pues esa felicidad le fue arrebatada con la muerte de su hija y posteriormente de su esposa.  Pasaron ya largos años desde esos trágicos tiempos, en donde se enclaustro en su mundo, volviéndose una persona seria, desconfiada, sombría, en fin, una persona que nunca más volvió a conocer la felicidad.  Se siente muy triste recordando todo eso; la vida ha sido injusta con él al haberle arrebatado a su familia, ya que se considera un buen hombre quien aportó mucho a la sociedad, quien trató de vivir conforme a las normas, religioso y temeroso de Dios.  ¿Acaso la vida le recompensaría algún día el dolor tan injusto que le había hecho vivir? De pronto recuerda al bello Dominik, el joven que representa la ilusión que había perdido hace mucho tiempo.  A él se debe que todos los días se levante y arregle, entusiasmado de poder verle una vez más, sí, acepta que le ha devuelto las ganas de vivir, de componer, de sonreír. 
Está bien Dominik, te disculpo por lo que hiciste, después de todo, te debo muchísimo —susurra, sintiendo su entusiasmo regresar a él y con una sonrisa en los labios se va quedando dormido.
Al despertar, advierte que se le ha hecho tarde, por lo que apresurado se arregla y baja a desayunar, encontrando el restaurante vacío. Ya en la playa y con su portafolio en mano, se ubica donde es costumbre; contiguo a los polacos y como siempre, de forma discreta, busca con la mirada al rubio, encontrándole solo, a orillas del mar, manteniendo esa aura de melancolía.  Ve como regresa a la carpa de su familia y en el instante que sus miradas se cruzan, éste se detiene.  En ese preciso minuto llega el castaño, intentando abrazarle, siendo rechazado por el rubio.
Vaya, ahora entiendo tu tristeza, parece que te has peleado con tu “amigo”.  Albert, debiste hacer algo muy estúpido para haberle hecho enojar se dice para sí en forma burlona, sin poder ocultar que le alegra dicha situación.
En el transcurso de la mañana, ve como Dominik se reanima nuevamente, volviendo a jugar con el resto de sus compañeros, sin embargo, ocurre algo curioso, cada vez que el castaño intenta abrazarle, éste lo rechaza y seguido de esto, voltea a verle con la misma mirada de antes.  Esto ocurre unas tres veces, lo cual inquieta a Iván ¿acaso intenta decirle algo? Ocurre nuevamente, esta vez Albert sorprende por detrás a su amigo, rodeándole con ambos brazos, el rubio vuelve a rechazarle, viéndole molesto y gritándole algo que el músico no entiende, acto seguido, el castaño le responde de la misma forma, alejándose de él para dirigirse al hotel. Al pasar a la par de Iván, le ve de forma amenazante, retirándose. El músico sorprendido, voltea a ver a al rubio, quien levanta su mirada, ofreciéndole una tierna sonrisa.  Esto ya no es su imaginación ni una ilusión creada por sus sentidos, no, es real, ¿acaso está dejando en claro que no existe ningún interés en el otro chico y más importante aún, que sí lo tiene por él? Su corazón empieza a latir rápidamente con la sola idea. ¿Por qué cada vez que rechaza a Albert le voltea a ver? ¿Y por qué éste al irse le vio de forma rencorosa y amenazante? La emoción le domina.  Saca sus partituras, continuando con la melodía que había iniciado a componer en ese viaje. 
En la tarde dispone ir a la ciudad en busca de una barbería; debe verse presentable para conquistar en definitiva al rubio.  Cuando el barbero pregunta qué corte desea, Iván le indica que desea un corte que le hiciese ver más joven, a lo que le replica que lo importante no es la edad del cuerpo sino la del alma y que él está en todo su derecho en recurrir a ciertas técnicas para que su cuerpo aparente la edad de su alma. El músico pregunta a qué se refiere con “ciertas técnicas” a lo que el barbero responde que debe confiar en él y que no se arrepentirá.  Al salir de la barbería, siente la falsa ilusión que se ve más joven, cuando lo que han hecho con él es aplicarle maquillaje en la cara y tinte en su cabello y bigote, antes canoso.  En realidad era una máscara que lo hace verse más bien ridículo. 
Ya de regreso en el hotel, se dirige a la sala donde hay varias personas, Dominik se encuentra con sus amigos, quien voltea para percatarse que es el músico quien entra al lugar. Iván se siente seguro, en especial cuando ve la expresión de sorpresa que pone el rubio.
—“Debe estar sorprendido de lo joven que me veo, seguro le ha gustado”. piensa, sentándose en un sofá justo frente al amueblado donde se encuentra el joven y su grupo de amigos. 
Toma un periódico y mientras lee, presiente que algunas personas hablan de él, pues se le quedan viendo y murmuran entre ellos, empezando a reírse de forma discreta pero burlona.  Esto le incomoda muchísimo, ya que no entiende a qué se deba esa actitud.  Ve su imagen reflejada en una ventana contigua y es cuando comprende la burla de las personas; lo que ve en el reflejo es a un bufón vestido elegantemente. Hasta entonces se percata de la máscara tan horrenda que lleva en la cara ¡está pintado más que una mujer! su rostro completamente blanco, los labios y mejillas rosadas y su bigote negro… todo está mal.  Siente la vergüenza más grande de su vida ¿cómo pudo permitir que hiciesen eso con él? ¿Cómo había llegado tan bajo en su intento desesperado de verse más joven para impresionar al rubio? Lo peor de todo: Dominik lo ha visto.  Cierra los ojos, cubriéndose el rostro con una mano, en verdad se siente miserable, no tiene el valor de ver al rubio, quiere desaparecer y quitarse esa máscara tan grotesca cuanto antes.  Se levanta para retirarse, pero antes de hacerlo, ve al joven, quien esta serio, con la cabeza agachada, es notorio que se siente mal por él y la actitud burlona de las personas.  El compañero que tiene a su lado voltea a ver al músico, riéndose, lo que provoca que el rubio le dé un fuerte golpe en la cabeza para hacerle callar, volteando al músico, brindándole una mirada dulce y compasiva, como si comprendiese su accionar, sin embargo, Iván se siente tan avergonzado que desvía la mirada y agachando la cabeza, se retira del lugar.
Al llegar a su dormitorio, se tira sobre la cama, la cabeza está a punto de explotarle, sintiendo unos deseos muy fuertes de llorar y sacar toda su vergüenza y arrepentimiento a través de sus lágrimas.  Alguien llama a la puerta; es el mensajero quien lleva la correspondencia de hacía varios días, pues no había pasado por ella.  Al darle una hojeada a las cartas, descubre, para su agradable sorpresa, que una es de su mejor amigo Eduardo, quien sabe de su viaje.  A pesar del hambre que siente, prefiere quedarse en el dormitorio, pues no desea afrontar a Dominik y a las personas que se habían burlado de él,  por lo que decide quedarse y leer toda su correspondencia.