domingo, 11 de mayo de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO_Prólogo

!Hola amigas y amigos! ¿cómo están pasando su domingo? como si nada pronto llegaremos a mediados de año! increíble... así que no dejen pasar más tiempo para hacer las cosas que les guste, ok?

El proyecto del libro aún está en proceso de revisión, sin embargo, estaré compartiendo con ustedes algunos capítulos que espero les guste! ah! también alguno de los dibujos que he realizado =D

Abrazos!!


PRÓLOGO

—“Frío y liberador…”
Ese pensamiento inunda su mente.
—Frío y liberador —susurra esta vez mientras mantiene sus ojos cerrados, describiendo el suave viento que acaricia sutilmente su rostro.
—¿Por qué ahora eres tan amable?  —murmura con una leve sonrisa, dirigiendo sus palabras hacia esa suave brisa que inunda sus sentidos, liberándolo por un instante del peso que la vida ha significado para él.  Se concentra en sentirla, en escucharla, en olerla, en apreciarla…
—Jazmines…
Abre sus ojos, perdiendo su fatigada mirada en el paisaje que deja ver la amplia ventana del consultorio por el cual entra esa agradable brisa con olor a jazmín.   Se enajena en unas hojas que caen de un árbol con las cuales el viento juega, llevándolas de una lado a otro, arriba y abajo… ¿acaso la vida no es como esas hojas?  O tal vez es más que eso, es como el mismo viento… intangible, imperceptible, cambiante, amable y cruel, sumamente cruel cuando quiere serlo…
Sus pensamientos se interrumpen al escuchar ingresar a alguien, sintiendo una fuerte opresión al ver al Doctor Herrera, su médico de cabecera, mostrando un semblante serio y de real consternación.  Es evidente que los resultados no son lo esperado…
—Señor Albéniz, los resultados de los exámenes han salido positivos, al parecer, el tratamiento no tuvo el efecto esperado.  Lo siento mucho —Informa el médico con preocupación.
—¿Podría indicarme cuánto tiempo me queda de vida? —pregunta con voz resignada el paciente, quien desvía nuevamente su mirada al hermoso jardín.
—Aún podríamos evaluar otros métodos así como…
—No, ya no deseo más tratamientos, no más… Solo dígame cuánto tiempo me queda de vida…
—Eso es muy difícil predecirlo…
            —Doctor… —Insiste el paciente con firmeza, regresando su vista al médico.
—Probablemente cuatro meses o un poco más, no es seguro —sentencia, dirigiendo momentáneamente su vista hacia los exámenes que tiene en las manos.
El paciente vuelve a desviar su mirada hacia el ventanal, perdiéndose por un instante en recuerdos; recuerdos de una existencia que ha sido marcada por la soledad.  No comprende muy bien ese sentimiento que le invade, casi puede jurar que es de alivio… alivio de saber que pronto el calvario que ha significado la vida terminará…
—Doctor Herrera, le pediré como favor mantenga esto en secreto, pues no deseo causar una conmoción en los medios y menos tener que aguantar su acoso permanente ni la invasión a mi privacidad.
—Lo entiendo Señor Albéniz y le doy mi palabra que de mi parte nadie sabrá sobre su condición y… lo siento mucho.
Diciendo esto, el médico se acerca al paciente para estrechar su mano, sintiendo una enorme tristeza al comprender que probablemente será la última vez que verá al gran maestro de la música y sin poder evitarlo, le abraza, deseándole lo mejor.

*****

Abre sus ojos al sentir la suave brisa del mar, aspirando profundamente y sintiendo como sus cansados pulmones se llenan de aquel aire húmedo y a la vez melancólico, haciéndole recordar tantas anécdotas, tantos hermosos momentos que vivió hace mucho… ha pasado tiempo desde la primera vez que puso un pie sobre aquella hermosa y misteriosa playa, que le cuesta creer que por fin terminará el ocaso de su vida en ella; un pensamiento realmente dulce, hermoso, pacífico.  Justo como lo planificó desde que decidió dejarse vencer por la muerte. 
—Ya hemos llegado señor Albéniz, por favor tenga la bondad de alistar sus pertenencias, en un minuto arribaremos.  Mi nombre es Emanuelle y soy el encargado de llevarle al Gran Hotel de Niza, a la vez, si gusta, puedo llenar las formas que debe entregar al arribar a la playa —dice el camarero al acercarse al señor, quien se encuentra en la terraza pública del lujoso barco.
—Me parece bien, hágame favor de llenarlas usted —Indica el caballero con voz suave.
—Como usted lo ordene.  ¿Nombre completo?
—Iván Enrique Albéniz de Falla
—¿Fecha de nacimiento?
—21 de noviembre del año 1889
—¿Edad?
—42 años
—¿País de procedencia?
—España
—¿Tiempo de estadía?
—3 o 4 meses, no definido —responde el caballero, sacando el pasaporte de su bolsillo, entregándoselo al joven camarero —con esto podrá completar el resto de la forma.
—Sí Señor, con esto es suficiente.

*****

Ha pasado probablemente un mes desde que arribó al Gran Hotel de Niza, un lujoso complejo donde la crema innata de la alta sociedad europea suele pasar las vacaciones.  Ha tenido varios días de paz, una paz extraña; una que solo la resignación de la muerte o más que eso, el deseo y la certeza de la misma, trae. 
—Señor Albéniz, aquí está su correo como lo ha solicitado.  Se lo he traído personalmente.
—Gracias Esteban. 
—¿Ha sido su estadía confortable? 
—Muy confortable, las cosas no han cambiado por acá, aún sigue siendo un lugar tranquilo y poco concurrido en esta época y el silencio es algo que realmente aprecio.
—Nos sentimos afortunados de servirle.  Sin embargo, debo decirle que dentro de pocos días, la afluencia de personas se incrementará considerablemente, ya que inician las vacaciones en colegios y universidades por el verano.
—No me diga… ¿y eso dentro de cuánto ocurrirá?
—Tal vez en una semana.
Esta noticia incomoda al caballero, pues no había reparado en ello.  Lo único que llegó buscando de aquella playa, fue el recuerdo de la serenidad y el silencio que tanta paz le ha traído y pensar que en una semana eso podía desaparecer, le inquieta. 
—Bueno, veremos qué nos espera…
No tiene que esperar mucho, en menos de una semana empiezan a llegar barcos provenientes de todos lugares.  Un despliegue de personas de la alta sociedad luciendo sus mejores atuendos y llevando inclusive a sus mascotas, se ven por doquier.  Esto le hace gracia, pasando la mayor parte del tiempo sentado en una carpa a orilla de la playa, observando a la concurrencia que en ocasiones, le hace escapar de los tristes recuerdos de su vida, distrayéndose e inclusive animándose al ver a los niños jugar en la arena. 
Una pequeña niña de no más de 5 años juega cerca del caballero, haciendo que la observe detenidamente al recordarle a su pequeña hija Elena, quien hace mucho tiempo ha dejado de existir.  Una presión en el pecho le castiga al escuchar la risa juguetona de la infanta, pues es como si escuchase la de su propia hija.  La niña pasa corriendo a su lado cuando tropieza, éste se levanta inmediatamente para ayudarla y al tomarla con sus manos, siente como el tiempo se detiene, regresando al tiempo en que jugaba con su pequeña Elena.  Por milésimas de segundos cree ver a su hija, regresando de golpe a la dura realidad.
—Gracias —pronuncia la pequeña para luego correr al lado de su familia.
Ve a la pequeña alejarse.  Un doloroso nudo se ha formado en su garganta, sintiendo de pronto un intenso deseo de llorar y sacar a través de sus lágrimas toda la decepción, tristeza, soledad, rabia, impotencia y frustración que la vida le ha traído.  Vuelve a su asiento, perdiéndose esta vez en el hermoso celaje rojizo del atardecer.  Las lágrimas empiezan a recorrer su fatigado rostro… en verdad está cansado, cansado de todo; de pensar, de ver, de escuchar, de sentir y más que todo, de respirar…  pero pronto acabará… ese pensamiento le trae nuevamente paz.  Da un hondo suspiro, cerrando sus ojos para concentrarse en el sonido de las olas del mar.  Sí, pronto todo acabará.  Se lo repite una y otra vez mientras la suave brisa del atardecer acaricia su rostro.  Abre sus ojos para abstraerse en el horizonte, una hermosa visión llena de colores cálidos, colores tan contrastantes con los de su propio corazón, el cual ha estado congelado desde hace muchísimo tiempo.  De pronto alguien interrumpe su vista, pasando frente a él y sacándole del trance momentáneo en el que se encuentra.  Vuelve su mirada para encontrar a la persona que ha llamado su atención, encontrándola entre un grupo de jóvenes que juegan futbol.  Se queda observando a aquella persona que sobresale del resto; un hermoso joven de cabellos dorados y tez tan blanca como el mármol.  En el instante que observa al rubio, éste levanta la vista, cruzándose sus miradas por primera vez. 
—¡Dominik! —le llaman.

Se congela el tiempo para el músico; no comprende por qué, pero simplemente no puede desviar su mirada de esos destellos azul profundo.  Algo ocurre, algo se quiebra en él; y ese algo que comprenderá después, le hará vivir los momentos más intensos que cambiarán su vida para siempre… 


3 comentarios:

  1. Hola Glo ¿cómo estás?. el prólogo me ha gustado mucho, me ha encantado. espero que este tipo indicación no te molesten, en vez de responde el caballero, la forma correcta de escribirlo debería ser respondió el caballero, en vez de pronuncia la pequeña, la forma correcta de escribirlo debería ser pronunció. espero que estos tips o indicación te sirvan para seguir mejorando tu novela.

    otro tip o indicación que observe dentro del prólogo, es que el personaje tendría que nacer en 21 de noviembre de 1972 que es cuando el tiene sus cuarenta y dos años para hacerlo más verosímil, más creíble a la hora cuando Iván comienza a darle sus datos al camarero.

    Te mandamos infinitos saludos y abrazos argentinos, toda mi familia, amigos y vecinos hacia toda tu familia, amigos y vecinos querida y gran estimada amiga :).

    Nico :)

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    1. Hola Nico! gracias por tu sugerencia y no te preocupes, agradezco los comentarios constructivos que puedan ayudarme a mejorar ;). En este caso, el que esté en presente es a propósito, pues es algo que no es muy utilizado, es por eso que he decidido que la narración del libro sea en tercera persona en presente, ya que me gusta la idea que la/el lector vaya descubriendo lo que pasa al mismo tiempo que va sucediendo, ¿me entiendes?
      Y respecto a la edad... nop, el año que acontece en el libro es antes de la segunda guerra mundial; 1931... ya descubrirás por qué escogí esa fecha... :D
      Saludos amigo!

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    2. ah sí, si. te entiendo Glo. me había confundido. perdón querida amiga :).

      Te mandamos infinitos saludos y abrazos argentinos toda mi familia, amigos y vecinos hacia toda tu familia y amigos :).

      Nico :).

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