jueves, 26 de junio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 5 primera parte.

Hola amigas y amigos!!!! Les dejo el siguiente capítulo.  Disfrútenlo y siempre les recuerdo dejar sus comentarios y compartirlo! :D  

Abrazos!!!



5
PRIMERA PARTE

La señorita Marie, institutriz de la familia Lubomirski tiene un presentimiento acerca de su dulce niño, sabe que algo le ocurre, únicamente que no está segura qué es.  Dominik tiene un aura distinta, sus ojos brillan y su sonrisa ilumina a todos a su alrededor, es como los viejos tiempos, cuando su madre vivía y él era completamente feliz.
Dominik tiene algo ¿sabes qué es? —pregunta la madrastra a la institutriz.
No lo sé señora, supongo que como ya se siente mejor de su resfrío, su espíritu ha regresado —contesta la dama sin mostrar mayor importancia al asunto, aunque en realidad está muriendo por saber si lo que tiene el rubio es lo que ella sospecha; que está enamorado.
¿Quién será la afortunada? —se dice para sí, sonriendo de emoción al imaginar a Dominik enamorado por primera vez. 
Lo que la tiene un poco intrigada es por qué aún no le cuenta su niño sobre la doncella, pues siempre le cuenta todo, pero está bien, como es algo nuevo debe sentirse un poco avergonzado, así que ella le dará tiempo.  Ve a las jóvenes con ojo crítico, imaginando cuál de ellas puede ser la afortunada, sin embargo, el comportamiento del joven es el mismo con todas; cortés y respetuoso; tal vez hay un par con quien él se ve más cómodo, pues hasta juega en la playa con ellas, sin embargo, es poco el tiempo que pasa con estas jóvenes.
Iván se encuentra donde es costumbre; cerca de los polacos. Lee un libro o al menos lo intenta, pues no puede evitar seguir con su mirada cada movimiento del joven.  De pronto la señorita Elizabeth se acerca, solicitando permiso para acompañarle.  Es la primera vez que llega sola, así que no puede negarse, ya que sería una gran descortesía y como él es un caballero, actúa como tal aunque esto moleste a su rubio.  Dominik se percata de la presencia de la joven cuando ésta ya se encuentra platicando con el músico, lo que le causa una gran molestia… otra vez ella, la mujer que había osado besar a su novio y peor aún,  quien no puede ser más obvia que está interesada en él.  Ella saca de su bolso un sobre, ofreciéndoselo al Iván con una mirada tímida. 
Esto es para usted, por favor no lo vaya a mal interpretar, es solo que no me atrevo a decírselo en persona.  Estaré esperando su respuesta mañana por la mañana junto a la fuente del jardín principal —y diciendo esto, la dama se levanta, despidiéndose nuevamente con un beso en la mejilla. 
Dominik se percata de la carta que le ha entregado, viendo cómo la joven se aleja del lugar.  Iván aún tiene la carta en su mano cuando de repente una pelota cae en su mesa, asustándole.  Es el rubio quien “accidentalmente” ha tirado la pelota hacia ese lugar, acercándose para ir por ella.  Éste ignora la mirada desafiante del joven que se acerca, disponiéndose a leer la carta.
Lo siento mucho señor, fue un accidente (en polaco) —dice el rubio con una sonrisa al pararse a su lado, haciendo una reverencia.
Su cara aún muestra esa mirada de advertencia y cuando toma la pelota que aún sigue en la mesa, intenta disimuladamente tomar a la vez, la carta que se encuentra también sobre el mismo lugar, sin lograrlo, pues el músico se percata de sus intenciones, tomándola al instante para guardarla en su bolsillo.  Dominik le ve con enojo… y sin poder hacer nada más regresa, ya que las miradas de su familia y amigos están sobre él.
Lo siento amor, pero deberás aprender a confiar en mí —susurra el músico, recordando que debe ir a la ciudad a hacer unos trámites en el banco. 
Se le hace tarde en su recorrido por la ciudad, regresando al hotel pasada la noche.  Al entrar a su dormitorio, recuerda la carta que le ha dado la señorita Elizabeth, que por estar apresurado con otras cosas, no ha tenido tiempo de leer.  A sacarla de su saco va cuando escucha el sonido familiar de su rubio llamándole.  Sale a la ventana para hacerle señas al joven y enseguida se apresura a ir a su lado.
Como es costumbre, Dominik se adelanta a la playa, esperándole en una de las carpas.  Cuando Iván llega, el joven se abalanza sobre él, dándole un pronunciado beso de bienvenida.  Sin que se diese cuenta, mientras le besa, el rubio mete la mano en el bolsillo de su saco, sacando en un movimiento ágil la carta de la joven, separándose de su novio en dirección a un basurero que está cerca de la carpa.  Iván al percatarse que Dominik ha tomado su carta, se apresura a ir tras él para recuperarla, pero es muy tarde, pues ya la ha partido en decenas de pedazos, tirándola en el basurero. 
¿Por qué has hecho eso? —pregunta muy molesto. 
Dominik sin preocuparse y con una expresión indiferente, da la vuelta, rodeando con ambos brazos su cuello.
Recuerda que no entiendo lo que me dices, aunque debo suponer que si te refieres a esa carta, lo hice porque no quiero que pienses en alguien que no sea yo (en polaco) —responde, intentando sellar las quejas de su novio con un beso, sin embargo, el músico está bastante molesto, por lo que le separa de su lado.
No tuviste que hacer eso, es algo que no te pertenecía —sigue diciendo Iván aún molesto, señalando el basurero y negando con la cabeza.
En verdad se encuentra bastante ofendido ante la acción del joven, pues lo consideraba una total falta de respeto hacia su persona; ya que fuese lo que fuese, la carta le pertenece y él decide qué hacer con ella.
Dominik se siente herido al ver la reacción del músico, pues eso le indica que la carta es importante para él, o peor aún, que la joven lo es… se dirige hacia el basurero, volteándolo completamente para vaciar su interior.  Empieza a buscar en la basura hasta que encuentra los pedazos de la carta, los cuales saca de mala gana, tirándoselos en la cara a su novio, quien permanece inmóvil al verle sacar de la basura los restos del documento; en realidad está impresionado, jamás hubiese imaginado semejante cuadro. 
—¡Toma tu maldita carta y quédate con ella y con la dueña! (en polaco) —le grita finalmente, tirándole por la cara los pedazos del documento. 
Para entonces las lágrimas recorren su rostro, en verdad está herido al ver que su novio le ha rechazado por culpa de esa mujer.  Había imaginado que cuando tirase la carta, Iván le besaría con pasión, como últimamente lo hace, sin darle importancia al documento, pero de eso a lo que en realidad ocurre hay una gran diferencia.  Intenta correr de regreso al hotel para no saber nada de ellos, siendo detenido por el músico, quien le toma entre sus brazos, otorgándole un fuerte abrazo para tranquilizar su llanto.
Oye, tranquilo, no hay razón para que te pongas así —dice suavemente. 
En realidad se siente abatido, pues es la primera vez que le ve llorar, causándole esto un gran pesar, sobre todo porque es el culpable de ello. Dominik aún sigue sollozando cuando siente una mano tomar su rostro de forma sutil, otorgándole un profundo beso.  Esto aún no le tranquiliza, por lo que es abrazado con más fuerza, besándose con pasión. Iván lleva al rubio dentro de la carpa, sentándole en la mesa mientras le sigue besando.  Deja parte de la lona abierta para que entre la luz de la luna.  El rubio al verse besando a su novio de esa forma, sabe que es el momento de mostrarle que ya no es un niño… toma una de las manos del músico, metiéndola en su calzoneta, haciéndole tocar su miembro ya erecto.  Al sentir el tacto de su mano, deja de besarle, viéndole de forma incrédula al joven, sin embargo, el tacto le saca de control, por lo que desliza su mano con ímpetu por toda su hombría, haciendo que el rubio emita varios gemidos de placer, inundando todos sus sentidos. Dominik se recuesta en la mesa, sintiéndose completamente en éxtasis, no comprende lo que ocurre, lo único que está seguro es que tiene total confianza en su novio, por lo que esto no le asusta.  Su espalda se arquea de placer al sentir como juega con su hombría, haciéndole perder la razón.  Iván está totalmente excitado, deseando hacer algo más, por lo que en un movimiento ágil, le quita la calzoneta, dejándole completamente desnudo. Se posiciona sobre él, besándole sin piedad, acto seguido recorre todo su cuerpo con la lengua, dejando varios caminos húmedos por todo su cuello y dorso, besando con devoción su vientre hasta llegar a su entrepierna. Para entonces los gemidos de Dominik se hacen cada vez más fuertes, hasta que siente algo húmedo y caliente atrapar su miembro, voltea para encontrar los ojos llenos de deseo de su novio, quien le ve de forma intensa mientras le practica sexo oral.  Esto es tan nuevo para el rubio como para el músico, pues es la primera vez que lo hace con un hombre, sin imaginarse lo mucho que le excitase ver el cuerpo de uno, aunque sabe que la blanca y suave tez del rubio representan su perdición, en especial su mirada llena de curiosidad, deseo y vergüenza… lo que está ocurriendo entre ambos es algo hermoso y único. 
¡Para! ¡No puedo aguantar más, creo que algo va a salir! (en polaco) —grita el rubio, intentando con sus manos separar la cabeza del músico, siendo ambas atrapadas por la mano de éste.
Fuertes espasmos invaden su cuerpo, haciéndole sentir su primer orgasmo.  Parte de su semilla es tragada por su novio y el resto se esparce por su cuerpo.  Dominik mantiene sus ojos cerrados, sintiéndose conmovido y avergonzado por lo que acaba de suceder.  Iván se para frente al joven, admirándole, sin haberse perdido un solo detalle de su orgasmo, haciendo que él lo tuviese al mismo tiempo.  Es hermoso ver el cuerpo del joven completamente desnudo y jadeante, húmedo de sudor y cómo poco a poco se va relajando hasta llegar su respiración al ritmo normal.  En ese momento se percata de las lágrimas del joven, por lo que con suavidad, toma su  cuerpo para apoyarlo contra él, abrazándole y besándole suavemente.  Dominik deja de llorar y corresponde al beso de su novio, rodeando su cuello con ambos brazos.  Después de un tiempo se separa un poco del músico, sintiendo en su pecho algo húmedo y pegajoso, sabe que ha salido de su cuerpo, por lo que con la curiosidad característica de él, toma un poco de la semilla con sus dedos para sentir su textura.  Iván está fascinado y completamente conmovido al ver su reacción, sabe que se lleva poco a poco al niño que vive en Dominik, sin embargo, no siente remordimiento alguno, pues todo lo que hace, lo hace por amor y está dispuesto a todo para proteger ese sentimiento.  El rubio sigue jugando con su semen, cuando decide probarlo, llevando sus dedos a su boca, en ese instante Iván los toma, limpiándolos con la suya.  Acto seguido y con la semilla en su boca, besa al joven, haciendo que este sintiese su sabor.
Mmmm sabe feo… (en polaco) —dice el rubio, ocasionando la risa del músico al comprender lo que ha dicho por la expresión de desagrado puesta, haciendo que este también ría.  Después de esto, ambos vuelven a besarse durante prolongados minutos.
Ya es hora de irnos —dice el músico separándose de los labios de su amado y señalando el reloj que tiene en su muñeca. 

Dominik comprende, parándose para ponerse su calzoneta.  Salen ambos de la carpa tomados de la mano, dirigiéndose al mar para limpiarse un poco, luego de esto, caminan hacia la entrada del hotel, sin fijarse que han pasado por encima de los pedazos de carta tirados en el suelo. Esta es la primera vez que ambos regresan juntos, gobernando el silencio entre ellos, no tienen necesidad de decir algo, la compañía entre ambos es suficiente para llenar el enorme vacío que sus corazones han sentido por largo tiempo. Al llegar al segundo nivel, se paran frente a la puerta del dormitorio del músico, el cual está antes que el resto.  Iván abre la puerta, dando unos cuantos pasos para entrar, Dominik le sigue por detrás, siendo detenido por su novio, quien con una mirada dulce señala nuevamente el reloj; sabe bien que si le deja entrar ya no será capaz de dejarle ir.  El joven da un hondo suspiro, comprendiendo que debe irse, despidiéndose finalmente con un pronunciado beso.  Antes de retirarse, vuelve su mirada hacia él, sonriéndole de forma particular, dejándole inquieto, ya que conoce bien esa sonrisa y lo que significa es que el rubio tiene algo en mente… 



jueves, 19 de junio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 4, segunda parte.

Hola amigas y amigos!!!!  Aqui les dejo la segunda parte del cuarto capítulo.  De una vez les comento que lo que estoy publicando es manuscrito no revisado y SIN CENSURA, pues al final he decidido editar las partes eróticas del manuscrito definitivo... ya les contaré después mis razones... ;)

Espero lo disfruten y como siempre, agradezco sus comentarios!!! Por cierto, les dejo otro de mis dibujos ;)

Abrazos!!!


4
SEGUNDA PARTE


Esa noche Iván no espera que sea el rubio quien llame a la ventana, le dará la sorpresa de encontrarle en la playa, ubicándose en un punto visible a la salida del hotel.  Dominik sale sigilosamente del hotel como de costumbre, cuando visualiza la silueta del músico a orillas del mar, se percata que está vestido de forma casual, lo que no es usual, agradándole saber que lo hace para complacerle.  Se lanza sobre él al tenerle enfrente, haciendo que ambos caigan en la arena y ya en ella, el joven no tarda en otorgarle un pronunciado beso. Iván se incorpora haciendo que ambos se sienten y suavemente toma su rostro, regresando el beso.  Esta vez intenta con la lengua penetrar su boca, la cual está completamente cerrada, por lo que usa sus dedos para indicarle al joven que debe abrirla… Dominik se sonroja al sentir los dedos del músico intentando entrar en su cavidad bucal y sin poner resistencia, permite que su compañero los introduzca, humedeciéndolos con su saliva, haciéndole sentir una sensación extraña y desconocida en todo su cuerpo.  Después de un tiempo, el músico saca sus dedos para introducir finalmente su lengua por primera vez en la cavidad húmeda del joven, quien al sentirla  explorando su interior, se sonroja aún más, latiendo su corazón de forma descontrolada… no está muy seguro de qué es esa sensación en su cuerpo, pero no quiere pensar más, solo cierra los ojos para dejarse llevar por el músico.  Minutos después se separa para apreciar de mejor forma la expresión de su amado, la cual es completamente avergonzada, indicándole que es la primera vez que besa a alguien de esa forma.  A pesar de la vergüenza que siente Dominik, acerca sus labios a los de su compañero, abriendo un poco su boca en señal que quiere continúe con lo que le hace, siendo recostado en la arena, sintiendo la presión del peso de su compañero sobre su cuerpo.  Iván puede escuchar perfectamente los fuertes latidos de su corazón, los cuales se confunden con los propios y lo que más le emociona es la respiración entrecortada y la mirada curiosa, avergonzada y desafiante del joven… prosigue con su juego, haciendo que su lengua se divierta con la de él hasta que ésta le responde de la misma forma.  Pasan varios minutos en el mismo punto, la respiración de ambos se hace cada vez más agitada, a veces Dominik abre más la boca para poder tomar aire, pues el músico no está teniendo compasión de él, besándolo de forma posesiva.  Sin pensarlo, el joven libera un primer gemido, el cual inunda todos los sentidos de su compañero, haciendo que empiece a perder el control. Las manos de Iván no pueden contenerse más, por lo que exploran el cuerpo del joven, recorriendo sus piernas y espalda. Esto hace que el rubio emita otros gemidos, lo que le provoca perder la razón, tomándole de las piernas de forma que rodeen su cuerpo y sus manos empiezan a tocar sus nalgas de forma intensa… El joven no entiende del todo lo que le está ocurriendo, sin embargo es demasiado placentero como para pararlo, así que también comienza a acariciar la espalda y el suave cabello de su compañero. Todo va bien hasta que Iván de forma instintiva mete la mano en la calzoneta del rubio, tomando su miembro el cual está completamente erecto, éste al sentir el tacto con su miembro, para abruptamente. El músico ve la mirada desconcertante que tiene el joven, comprendiendo que si no para, tal vez haga algo de lo que se pueda arrepentirse.  Se levanta rápidamente y se dirige al mar, metiéndose con todo y ropa.  El joven aún asimila lo que acaba de ocurrir cuando ve al músico meterse al mar, haciéndole gracia.  Le sigue y ya juntos se ponen a jugar por un largo tiempo. Al salir, ambos se besan, despidiéndose finalmente.  Iván sigue con la vista la silueta de su amado hasta que desaparece por completo.  Se reprende a él mismo con el pensamiento, ordenando a su mente controlarse para no caer al punto en que había caído, lo que podría asustar al rubio.
Por la mañana el músico dispone salir a la ciudad para hacer algunas compras, en cada tienda que pasa ve posibles regalos para Dominik, sobre todo elegantes trajes en el cual está seguro se verían estupendos en él, sin embargo es por gusto que los compre, pues el joven jamás podría usarlos, ya que no existe ninguna justificación para que recibiese regalos de un extraño, y eso podría levantar sospechas.  Al pasar frente a una barbería, entra para solicitar un corte de cabello y cuando le atienden, el barbero pregunta sobre el corte que desea, respondiendo el músico nuevamente que desea un corte que le haga verse más joven.  El barbero asiente con la cabeza, terminando rápidamente su trabajo, sin embargo, antes de indicarle al músico que está listo, le aconseja que si desea verse más joven, con cortarse el bigote bastará.  Iván no está muy seguro de ello, pues desde que tiene memoria lo ha tenido siempre, sin embargo acepta.  Cuando sale de la barbería, se siente rejuvenecido, y esta vez es real, no un truco de maquillaje, en verdad le han quitado unos diez años de encima con algo tan sencillo.
Llega justo a la hora del almuerzo, entrando a la sala por el amplio corredor.  Varias personas se paran para saludarle, entre estas las tres doncellas con quienes ha entablado cierta amistad, estando consiente que una de ellas está interesada en él.  Es una pena desaprovechar esa oportunidad, pues es una joven hermosa, sin embargo, solo tiene ojos para alguien que se encuentra a un costado de la enorme sala;  el joven al principio ve de reojo a la persona que entra, sin reconocer de quien se trata.  Cuando analiza la cara del señor que ha entrado, vuelve su mirada sorprendida, sonrojándose al ver con agrado la nueva apariencia del músico; se ve completamente otra persona, mucho más apuesto de lo que era. Iván encuentra la mirada de su amado completamente sorprendida, causándole alegría, ya que es evidente que le ha agradado su nueva apariencia.  Las doncellas están a la vez sorprendidas de lo apuesto que se ve, sin embargo, solo una de ellas, la señorita Elizabeth es quien lo exterioriza, halagándolo.  El músico lo agradece, invitándolas a sentarse junto a él.  Esto lo hace en forma de venganza al rubio, pues aún no olvida como éste disfruta hacerle sufrir con Albert.  Voltea a ver al joven con una mirada sarcástica, siendo correspondida de la misma forma.  Dominik sabe perfectamente que su novio -así se refiere a él después de lo que hicieron la noche anterior-, hace eso para provocarle celos y vengarse de sus juegos, pero con lo que no cuenta es que a él le gustan los retos y si le está retando con las damas, él hará lo mismo con Albert.
Está bien, que empiece el juego… —se dice para sí el rubio, otorgándole una mirada desafiante, levantándose al instante, llamando a Albert para salir de la sala juntos. 
El músico al ver como Dominik se aleja con Albert no puede evitar sentir un fuerte dolor de estómago y cabeza, molestándole su actitud tan infantil… pero ¿qué espera? Después de todo es un niño… invitan a los presentes a pasar al restaurante, donde ya está servido el almuerzo.  Iván se sienta donde es costumbre; cerca de la familia polaca.  Pasa un tiempo y el rubio no llega,  esto hace que le hierva la sangre pues sabe que está a solas con ese tal Albert.  Al poco tiempo ve como el rubio entra al restaurante con una sonrisa ladina, evidenciándola aún más al encontrar su molesta mirada, solicitando permiso para sentarse en la mesa de su familia.  Habla algo con su madre y enseguida hace una señal con la mano a Albert, quien le espera en la entrada del restaurante.  Éste no se ha percatado de la presencia del castaño hasta que voltea para ver a quien le hace señales el rubio.  Un escalofrío lo atraviesa al ver como Albert se sienta al lado del rubio.  El joven le voltea a ver de forma sarcástica, mirada que no quita en todo el almuerzo.  No puede negar que le encanta sacar de sus casillas a su novio, reconociendo que le gusta tener la total atención de él, aunque fuese para torturarlo, sin embargo, no cuenta con que Iván no va a caer en su juego, así que si el rubio piensa pasar el resto del día con su amigo, él no estaría allí para verlo.  Después del almuerzo se retira, pasando el resto de la tarde en la ciudad, regresando al hotel ya de noche. 
Se encuentra en su cuarto leyendo un libro, cuando escucha el típico sonido del choque de algo contra el vidrio.  Esta vez está tan molesto que se hará de rogar para salir.  Cuando escucha por cuarta vez el sonido, se levanta de mala gana, abriendo las cortinas de la ventana, viendo de forma molesta al rubio, quien también se ve molesto por la espera.  El músico le hace una señal de que se adelante, regresando a su cama y tomando su libro para según él, continuar leyendo… está bastante sentido con el rubio, sin embargo, reconoce que no esperará a que pasase otro día para poder besarle con pasión, así que haciendo su orgullo a un lado, se precipita hacia la playa. 
Cuando llega, Dominik se encuentra nadando, saliendo al percatarse de la presencia de su novio.  Iván está con las manos dentro de los bolsillos del pantalón cuando se acerca el rubio, quien rodea su cuello con ambos brazos.  Éste sigue sin sacar las manos de sus bolsillos, desviando la mirada hacia otro punto.
Oye, ¿por qué estás tan molesto? (en polaco) —pregunta Dominik con suavidad.
¿Qué has hecho con tu amiguito Albert? —escupe el músico con rencor, volteando a verle.
¿Albert? —repite el joven, levantando una ceja y mostrando una sonrisa ladina.
Entre él y yo no hay nada. Por cierto, me gusta tu nueva apariencia (en polaco) —susurra seductoramente a su oído, dándole un pequeño mordisco en la oreja y haciendo que su lengua recorra parte de su cuello.
Iván para ese entonces ya ha mandado a su orgullo muy lejos y sin poder resistir, toma con posesión el cuerpo delgado del joven, besándose ambos con pasión.  No se da cuenta cuando introduce al rubio dentro de una de las carpas mientras se siguen besando, llevándole a una pequeña mesa que se encuentra dentro.  Toma la cadera del joven, subiéndola a la mesa.  Ambos están casi en completa obscuridad, únicamente puede percibir el sonido de las olas del mar, el sonido de su respiración entrecortada y los latidos de sus corazones a punto de estallar…  sus manos recorren todo el cuerpo del rubio, a excepción de su entrepierna.  En ese instante, un rayo de lucidez lo atraviesa, recordándole que debe mantener el control para no hacer algo innecesario, por lo que se separa del joven, tomándole la mano para hacer que saliesen de la carpa, arrastrándolo hacia el mar. Dominik está completamente confundido, pues de un minuto a otro pasa de estar en un momento placentero para luego ser arrastrado por su novio hacia el mar, quien le hace señales para que le siga.  Cuando entra al mar se dirige hacia el músico, quien puede percibir su mirada de deseo sin poderla esquivar.  Intenta tirarle agua como usualmente juegan, sin embargo, esta vez no le sigue el juego, acercándose de forma peligrosa… Iván no puede escapar de las intenciones del joven, quien rodea su cuerpo con ambas piernas, aprisionándolo a la vez con sus brazos…
Creo que hemos dejado algo inconcluso… (en polaco) —dice seductoramente haciendo que el músico se excite.
A pesar de no entender una palabra comprende lo que quiere decir.  Dominik introduce su lengua dentro de la boca de su novio, intentando dominar el movimiento, presionando con fuerza su cuerpo contra sus piernas, logrando sentir su erección y haciendo que este se excitase aún más; él también se encuentra en total éxtasis, sentir el cuerpo firme de su novio contra el suyo, sobre todo el bulto que se frota contra su entrepierna y esas manos que aprietan con posesión sus nalgas… es una sensación demasiado placentera como para que termine. De un momento a otro, Iván se separa bruscamente del rubio, saliendo del mar…  Dominik le ve incrédulo.
Se está haciendo tarde, debemos irnos ahora —dice de forma nerviosa con su respiración aún entrecortada.

El rubio sale del mar aún con la mirada incrédula, viendo como su compañero se acerca rápidamente para darle un corto beso de despedida, alejándose rápidamente hacia el hotel.  El joven aun no sale de su asombro, simplemente no comprende la actitud del músico, es la primera vez que él se retira primero, pareciese como si le estuviese evitando… es cuando recuerda la noche anterior, cuando se asustó al sentir la mano de él tocando su miembro, comprendiendo hasta entonces su accionar;  le está evitando para no asustarle… esto le hace sentir una gran ternura, sin embargo, la próxima vez que estén juntos, le demostrará que ya no es un niño y con ese pensamiento regresa al hotel.




viernes, 13 de junio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 4, primera parte.

Hola amigas y amigos,

Estoy de regreso... espero estén disfrutando de la historia.  Recuerden dejarme sus comentarios para saber qué piensan, ok?

Abrazos!!

4

El transcurso del día se hace largo tanto para el músico como para el rubio, pues la única interacción que hay entre ellos son esas miradas cómplices, llenas de deseo por tenerse más cerca una de la otra.  Saben que deben esperar hasta la noche, siendo el único momento que tienen para ellos solos, sin interrupciones de nadie.  Iván le otorga una mirada de reproche al verle tan cerca de Albert y este parece disfrutar la atención de su compañero, sabiendo perfectamente los celos que le provoca.  Albert no es tonto, ya se ha dado cuenta desde hace algún tiempo de las miradas que intercambia su amigo con el músico y sospecha que la forma en que juega con él es precisamente para darle celos, sin embargo, no le importa ser usado por él, pues desde hace muchos años le ama, casi desde que eran apenas unos niños.  Siempre consideró que su belleza, tanto interna como externa, ilumina a todos a su alrededor, sintiéndose afortunado al poder estar cerca de alguien como él. 
El castaño se tiende en la arena, viendo a Dominik resplandecer de felicidad mientras juega con el resto de chicos.  Cierra sus ojos para recordar el día en que se conocieron; él se encontraba intentando atrapar a una liebre, quien sin darse cuenta, lo adentró en el bosque, llevándole al escondite que había descubierto hace algún tiempo.  Albert se sorprende al encontrar a una niña, como de su misma edad; de unos siete años, leyendo recostada sobre un árbol.  Parecía una muñeca de porcelana, con una piel tan blanca y suave y unos cabellos ondulados del color del sol, lo extraño es que estaba vestida de niño, lo cual atrajo su atención… Se acerca a la niña, quien al verle, se para, acercándose al él con una expresión que más que de asombro es de curiosidad. 
¿Quién eres? —pregunta la niña.
¿Quién eres tú y que haces leyendo en escondite? Además no son permitidas las niñas aquí.
No soy una niña…  ¿y qué debo hacer para que me des permiso de quedarme?
Pues debes pedírmelo —responde el castaño con cierta altanería.
¿Me das permiso de quedarme, por favor?
Mmmmmmm  bueno, solo que tengo una condición, deberás obedecerme, si no lo haces ya no podrás estar aquí ¿has entendido?
Está bien —y diciendo esto, el rubio regresa a sentarse junto al árbol, retomando la lectura que había interrumpido por hablar con él. 
Albert se siente un poco inseguro al ver que ha permitido a un extraño entrar en su refugio, sin embargo, no puede evitar ver la belleza de ese niño, lo que le hace considerar que al final no es una mala idea permitirle quedarse.
Dime cómo te llamas —pregunta al sentarse a su lado.
Mi nombre es Dominik Augustyn Lubomirski de Wettin y vivo en una casa cerca del bosque.
¿Wettin? Me parece haber oído ese apellido antes, acaso eres familiar de la duquesa de la casa de Wettin?
Sí, ella es mi madre —responde el rubio con voz suave. 
Albert se queda callado, no puede creer que esté hablando con un niño de una familia tan importante, aunque tiene toda la pinta de serlo.  Sin embargo, no se dejará intimidar por ese niño que parece niña, él también es importante, aunque no tanto, además si le habla es porque le ha agradado.
Aaahhh… ya veo, yo soy Albert, Albert Frederick Guiseman Strauss, soy alemán y por el trabajo de mi padre hemos venido a vivir a este país, mi casa está cerca de este bosque.  Aún no me has dicho por qué estás en este lugar.
Mmmmm bueno, en realidad es parte del bosque de mi casa… supongo que no te diste cuenta que entraste a la propiedad de mis padres.  Hace poco que venimos, pues mi madre está muy enferma y el doctor le dijo que este clima le sentará bien.  Encontré este lugar por estar siguiendo a una liebre y me ha gustado, es tranquilo. 
Si es tu casa ¿por qué me has pedido permiso de quedarte? Debería ser yo quien te lo pida —susurra el castaño un poco avergonzado.
Porque tú has descubierto este lugar antes que yo, así que te pertenece.  Además ya me has dado permiso de quedarme, por lo que no hay ningún problema —responde Dominik, otorgando una dulce sonrisa al castaño, haciéndole sonrojar.
Ese fue el primer encuentro entre los dos amigos, quienes se volvieron muy unidos desde aquel entonces, cada uno le ha puesto un apodo al otro, siendo los únicos en llamarse de esa forma; el castaño le dice Niky y el rubio Al.  Recuerda cuando tenían 11 años, ese día jugaban como siempre, cuando escuchan a lo lejos a la institutriz llamar a Dominik de manera insistente y preocupante.  Ambos presintieron que algo malo ocurría, por lo que el rubio corrió hacia donde se encontraba la señora, adentrándose ambos en el bosque.  Albert les siguió de cerca, llegando al palacete donde vivía el rubio.  A pesar de conocerle por varios años, pocas veces había ido a su casa. Tenía buenos recuerdos de cuando se quedaba a dormir allí, sobre todo de la madre, pues era una mujer sumamente hermosa, sin embargo, se podía ver que la enfermedad le tenía marcada y cada vez que la veía estaba más frágil, a pesar de eso, era una dama muy risueña y amable.  Conocía bien el vínculo de éste con su madre, pasando la mayor parte del tiempo con ella, casi nunca se separaba de su lado y cuando lo hacía era para pasar un poco de tiempo con él.  Era extraño que en el tiempo que llevaba de conocer al rubio jamás había visto a su padre, es más, jamás hablaba de él.  Una vez sin malicia, preguntó sobre su padre, pues era extraño que siendo hijo único, no pasase más tiempo con él.  Dominik se vio incomodo, respondiéndole que su padre pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa a pesar de que su madre estaba muy enferma y que lo más seguro es que estuviese con la otra familia, pues habían rumores de que la tenía, sin embargo, ellos no le necesitaban, que estaban mejor sin él.  Albert se sintió arrepentido al haber preguntado sobre el tema, pues el humor del rubio había cambiado por completo. Esa fue la única vez que preguntó sobre el caballero. 
Al entrar al vestíbulo, pudo escuchar sollozos de los empleados, hasta que distinguió los gritos de Dominik provenientes del segundo nivel del edificio, esto hizo que el castaño corriese lo más deprisa posible hacia donde escuchaba el llanto de su amigo.  Cuando entró al dormitorio se encontró con un cuadro desolador; la madre estaba tendida en la cama, ya sin vida, el rubio hincado a la par de ella abrazándola, dos caballeros que parecía doctores guardando su equipo, tres empleadas intentando doblar unas sábanas mientras sollozaban y la institutriz abrazándole por detrás…  el castaño no pudo evitar llorar, pues podía imaginar el infierno por el que estaba atravesando y sobre todo, lo solo que debía sentirse, confirmándolo el día del entierro, al percatarse que el padre ni siquiera había llegado.  Albert sentía un hondo rencor hacia el Conde Lubomirski, pues no podía perdonarle haber dejado solo a su hijo en el momento que más le necesitaba. 
Recuerda una tarde, después de pasado varios meses desde aquel trágico día.  Se encontraron nuevamente en el refugio, sentándose uno a la par del otro, sin embargo, había una sombra que más que de melancolía era de preocupación sobre Dominik. Albert se sintió inquieto al ver tan distraído a su amigo, hasta que este le dijo al fin lo que ocurría; sería llevado a vivir con la otra familia de su padre y al parecer tenía dos hermanas. El castaño se quedó paralizado ante la sorpresa.
¿Cuándo te irás? —pregunta alarmado.
Mañana a primera hora, me lo acaba de confirmar la señorita Marie. Ella también irá conmigo —contesta el rubio de forma melancólica. 
Albert siente un hondo pesar al percatarse que ese podría ser la última ocasión que pase con su amigo, viendo como el rubio comienza a llorar.
No sé qué vaya a pasar conmigo, sabes que odio a mi padre y que ahora deba vivir con él y su otra familia a quienes prefirió antes que a mi madre y a mí… no quiero ir, quiero quedarme para siempre aquí… —confiesa el rubio entre sollozos. 
El castaño no sabe cómo reconfortar a su amigo, sintiéndose completamente inútil.  En eso piensa en algo que había querido hacer hace mucho tiempo y que probablemente ayudaría al rubio a dejar de llorar.
Sé de un hechizo que hará que dejes de llorar —y diciendo esto, toma suavemente el rostro húmedo del rubio, depositando un largo beso en sus labios. 
Había visto a su hermana hacer esto con su novio, pareciéndole cursi, sin embargo, siempre estaba espiando a los dos novios, imaginándose haciendo esas mismas cosas con Dominik.  Sí, hacía mucho tiempo que el castaño había aceptado que estaba enamorado de su amigo, al principio pensaba que era por emoción de volver a verle, la sensación de sentir que el corazón le daba un salto así como un revoloteo violento molestaba su estómago, sin embargo, poco a poco se fue dando cuenta de sus sentimientos al sentir como su corazón latía cada vez más rápido al estar cerca de él, poniéndole nervioso y haciendo que se sonrojase por cualquier cosa que éste decía… el día que reconoció sus sentimientos fue una vez que se quedó a dormir en su casa, esa noche durmieron en la misma cama, a pesar que era bastante grande, el rubio se pegó a él, abrazándole y quedándose dormido en esa posición.  Albert apenas podía respirar, el corazón estaba a punto de estallarle, sobre todo al ver los labios del rubio tan cerca… era una tentación demasiado fuerte y fue cuando sintió un fuerte impulso de besarle… estaba completamente controlado por una sensación desconocida en todo su cuerpo, haciéndole sentir sofocado, su cuerpo temblaba, adormitado y a la vez despierto, como si todos sus sentidos se enfocasen en la respiración de Dominik, sobre todo la que salía suavemente de sus labios… era embriagante esa sensación que lo dominaba y sin más se dejó llevar, besando los labios de su amigo, fueron unos segundos, sin embargo, al separarse, un fuerte escalofrío lo atravesó al percatarse de lo que acababa de hacer… fue cuando reconoció que se había enamorado, probablemente lo estaba desde que lo vio por primera vez leyendo en su escondite… se sintió triste al darse cuenta que ese sería un amor no correspondido, ya que él jamás lo vería de la misma forma, pues era hombre.  En ese momento se separó suavemente del abrazo del rubio, dándole la espalda y refugiándose en la esquina de la cama con el corazón pesado, oprimido por el sentimiento de desear algo y de antemano saber que nunca lo obtendría… sintiéndose  culpable por haber desarrollado esos sentimientos hacia su mejor amigo, siendo esto inevitable, pues no tenía el control de su corazón…
Dominik le aleja de forma brusca, con una mirada que más que de sorpresa era de molestia.
¿Qué crees que haces?
Te dije que era un hechizo para que dejases de llorar y ha funcionado, pues ya no lloras —dice el castaño, bajando la cabeza al percatarse que su beso no ha sido del agrado del rubio, justo como él lo supuso; su amor jamás seria correspondido…
No tonto, ese es un beso ¡como si no lo supiese! —contesta el rubio aun molesto. 
Albert se recuesta sobre el césped dándole la espalda.  Siente un doloroso nudo en la garganta del arrepentimiento de haberlo hecho y justo el último día en que muy probablemente le vería.  Su pesado corazón y la presión en el pecho hacen que empiecen a brotar lágrimas de sus ojos, de pronto siente como la cabeza del rubio se recuesta sobre la suya, rodeándolo con su brazo mientras acariciaba su cabello con la otra.  Albert no puede retener sus lágrimas, las cuales salen por acción propia y sin pensarlo toma la mano de su amigo, dirigiéndola hacia su pecho, haciéndole sentir los latidos de su pesado corazón.
Ambos somos hombres Al… lo siento, es que yo… perdóname —dice el rubio con voz entrecortada. 
Le duele saber que está lastimando a su mejor amigo, pero no puede hacer nada, simplemente no es justo engañarle.
Lo sé Niky… no hay nada que perdonar…
Y diciendo esto, Albert se separa del abrazo del rubio, parándose lentamente, logrando retener sus lágrimas al mostrarle una sonrisa sincera.
Recuerda que siempre seremos amigos, así que no olvides escribirme, que cuando reciba tu carta, sabré a donde enviarte las mías y ten por seguro que te escribiré diario… —y diciendo esto, se acerca al rubio, abrazándolo con fuerza.
Sé que estarás bien, promete que me escribirás, si no lo haces, jamás te perdonaré —susurra, enterrando su rostro en el cuello del rubio, quien deja libre las lágrimas que por tanto tiempo había estado reteniendo.
Lo prometo Al…
Ahora vete, tienes mucho que hacer y poco tiempo —dice el castaño finalmente, separándose del rubio para dirigirse de regreso a su casa, alejándose, por no sabe cuánto tiempo, quizá para siempre, de la persona que había significado muchas cosas nuevas y buenas en su vida.
Prometo que te escribiré y que ¡nos volveremos a ver Al! —grita Dominik, corriendo de regreso hacia su casa con lágrimas en sus ojos, parándose de repente para ver la silueta de su amigo desaparecer entre los árboles.

Albert vuelve a abrir los ojos, sintiendo la humedad del ambiente,  ve a Dominik quien aún juega en el mar con el resto de sus compañeros, es reconfortante verle tan feliz, en especial cuando acaba de recordar la ocasión más triste de la vida de su amigo, sin embargo, una fuerte presión en el estómago le ataca al ver nuevamente al rubio compartir ciertas miradas con el músico… ¿cómo es posible que pueda fijarse en alguien como ese señor? Es algo que simplemente no comprende y lastima su orgullo, sobre todo al recordar que la razón por la que le había rechazado era por ser hombre… no obstante, el único pensamiento que le consuela es que probablemente podrá tener una oportunidad; si al rubio le interesa ese caballero, puede que en un futuro se interese en él también. 


viernes, 6 de junio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 3, segunda parte.

Hola a tod@s!!!  Aquí les dejo la segunda parte del tercer capítulo, espero los disfruten!!

Como siempre agradezco sus comentarios así como si les ha gustado, puedan compartir el link es sus muros y que así más personas conozcan esta historia!

Abrazos!!


3
SEGUNDA PARTE


Dominik cierra la puerta de golpe, tirándose a la cama de su dormitorio.  Sus lágrimas no paran de salir, sintiéndose completamente traicionado y burlado.  ¿Por qué justo cuando había mostrado sus sentimientos, tiene que ocurrir algo así? ¿Acaso él ha malinterpretado al músico creyendo ver cosas que en verdad no existen? El sentimiento de incertidumbre lo invade completamente.  No quiere verle, está completamente avergonzado al creerse burlado, pero entonces ¿qué fueron esas miradas llenas de sentimientos que le transmitía Iván? No, eso sí es real.  Vuelve a recordar la noche anterior, cuando le vio llorar ¿habría hecho bien en darle un beso? Pues claramente, este no había sido correspondido ¿será posible que eso le hubiese asustado? Probablemente lo único que buscaba el músico era un amigo, pues se le veía muy solitario y él había malinterpretado todo… pero si es eso, ¿por qué siempre sentía la mirada de él llena de dulzura? además, la melodía que había tocado era para él… ¿Y si no es así?  ¿Si otra vez ha malinterpretado todo? Las dudas que le atormentan hacen que la cabeza y el pecho le duelan aún más.  Vuelve a recordar a la dama besándole, una hermosa mujer de edad media.  Es claro que algo ocurre entre ellos, pues una dama no se atrevería a besar a un hombre solo porque sí.  Recuerda la mirada del músico, completamente aterrada, ¿será posible que se sintiese así por haber sido descubierto? ¿Acaso Iván es el tipo de persona que juegan con los sentimientos de otros? No, él siente que no es esa clase de hombre, no puede ser así… recuerda todas las ocasiones de ambos, desde que le descubrió bajo un traje blanco, con su mirada perdida en el horizonte, hasta cuando le había besado… todos esos momentos estaban llenos de sinceridad, lo que le reconforta.  Probablemente el beso de la joven ha sido un mal entendido, sin embargo, siente inseguridad de verle esa noche, pues tiene miedo que no salga a encontrarle, confirmando su temor más grande;  que ya no tenga ningún interés en él.
La institutriz se preocupa al ver al joven deprimido, puede ser que esté enfermo, sin embargo, su sexto sentido le dice que no es así.  Se sienta a un costado de la cama, acariciándole el cabello.
¿Qué tiene mi dulce niño? ¿Por qué estás tan callado? no es usual en ti (en polaco) —dice con dulzura, depositando un beso sobre la frente del joven. 
Dominik quiere abrazarla y romper a llorar en sus brazos, confesarle que se siente traicionado, lastimado… que está enamorado por primera vez y que no es correspondido…  necesita escuchar sus palabras de consuelo, las que siempre le hicieron sentir mejor desde que su madre ya no está con él.   Sin embargo se contiene, sabe que no puede confesarle a nadie, ni siquiera a ella, lo que siente por el músico.
Es solo que estoy resfriado, no te preocupes, con un poco de reposo estaré mejor (en polaco) —dice mientras cierra nuevamente los ojos para volver a dormir. 
La institutriz le da otro beso, despidiéndose de él e indicándole que mandaría por alguien para que le subiese el desayuno. Dominik no sale de su dormitorio en todo el día, pasando el tiempo leyendo y durmiendo hasta llegada la noche.
Iván está nuevamente en la playa, esperando a que el joven aparezca.  El sentimiento de angustia y tristeza no le ha abandonado desde la noche anterior, sin embargo, conserva la esperanza de poder aclarar las cosas con el rubio.  Últimamente no tiene privacidad, pues desde que se descubrió quién es, siempre se le acercan a hablar, pidiendo tomarse fotos con él o pidiendo autógrafos.  Esto le incomoda, pues había llegado a ese lugar para encontrar tranquilidad, algo que está a punto de desaparecer y lo que más le molesta es saber que por culpa de haber sido descubierto, las cosas con Dominik van mal.  Nuevamente las tres damas del día anterior solicitan sentarse con él, no obstante, de una forma muy educada y respetuosa se niega, excusándose que en esa ocasión está componiendo, por lo que necesita de su privacidad.  Iván no permitirá nuevamente que el joven le encuentre con ellas, ya bastantes problemas le ha traído eso.
Ya en su cuarto, idea la forma de buscar y encontrarse con Dominik, sin embargo, todos sus planes se vienen abajo al presentir que le llevarían a ser descubierto por alguien, en especial por la institutriz, quien no deja al joven ni un minuto, ocasionando con esto que los polacos decidiesen irse de Niza… entra en pánico, jamás había pasado por su cabeza el momento en que se llevasen al joven lejos de aquel lugar; lejos de él. ¿Qué hará cuando eso suceda? Un fuerte dolor en el pecho y en el estómago le castigan, sintiendo que no está preparado ni siquiera para pensar en ello.  De pronto escucha el ruido característico de algo chocando con el vidrio, lo que ya no se vuelve a repetir, indicándole que el joven no está dispuesto a insistir.  Se acerca rápidamente a la ventana para cerciorarse que no es un error, vislumbrando a lo lejos la silueta del rubio que se dirige hacia la playa.
Dominik está donde es costumbre; recostado en una de las esquinas de la carpa.  Iván se acerca lentamente a él, meditando en cada paso que da lo que debe decir, sin embargo, ¿cómo iba a lograrlo? No hablan el mismo idioma, a duras penas se entienden por señas.  No le queda de otra que hacer uso de su ingenio para idear la forma de comunicarse con el joven.  El tiempo de pensar se ha terminado, tiene al rubio justo frente a él con esa mirada de reproche.
Vaya, no creí que fueses a venir.  Por cierto  ¿qué has hecho con tu amiga? Claro, es muy tarde para estar con ella ¿o no? (en polaco) —dice el rubio en forma sarcástica. 
Sabe perfectamente que el músico entiende absolutamente nada, pero esta vez no le importa, su compañero tendrá que arreglárselas para explicarle por qué le había encontrado besando a la dama el día anterior…
No entiendo qué me dices Dominik, pero sé por qué te encuentras molesto conmigo, solo quiero que sepas que todo lo que has visto ha sido un mal entendido.
No entiendo lo que dices y sabes, me doy cuenta de la clase de persona que eres, creíste que nunca te descubriría, pues ya ves que te has equivocado (en polaco).
La voz del joven sube cada vez de tono, haciéndole sentir frustración al músico al no comprender lo que le dice, a pesar de eso, sigue insistiendo en hablarle, como si eso fuese a cambiar algo.
Lo que tú viste fue un mal entendido, ella me dio un beso en la mejilla, no en la boca —le explica, haciendo la mímica y señalando la parte baja de su mejilla. 
Dominik parece entender, pero para en ese entonces está en su papel de niño rebelde.
Sabes, ya no me interesa seguir escuchándote, es mejor que lo dejemos aquí, te deseo mucha suerte con tus amigas (en polaco) —expresa finalmente, haciendo de mala gana, una señal de despedida con la mano, caminando hacia el hotel. 
Iván sabe que si lo deja ir, todo terminará allí…  alcanza al rubio más rápido de lo que cree.  Le toma del brazo en forma posesiva, arrastrando su cuerpo hacia él y ágilmente con la otra mano toma su rostro suavemente, depositando un beso largo y pronunciado.  Después de un instante separa sus labios de los del joven, quien está completamente ruborizado. 
¿Crees que te dejaré ir así de fácil? ¿No te das cuenta de lo importante que eres para mí? No hago otra cosa que respirar por ti, todo el día pienso en ti, ahora todo mi mundo gira alrededor tuyo… ¿no lo entiendes? Estoy completamente inundado de ti y es porque… te amo —dice sin quitar esa mirada tan penetrante e intensa sobre el rubio. 
Amo… —repite el rubio, iluminándose su rostro, esa palabra sí que la conoce. 
Los ojos de Iván se exaltan de sorpresa al darse cuenta que el joven ha comprendido lo expresado.
Sí Dominik, te amo —vuelve a repetir.
Los brazos del joven rodean su cuello lentamente, acercando sus labios tímidamente a los de su compañero, quien a su vez, rodea su cuerpo de forma posesiva, atravesándolo con esa mirada dulce que tanto le cautiva para terminar de unir sus labios en un dulce y pronunciado beso. 
Después de pasados algunos minutos, se separan, indicando el rubio que debe regresar al hotel.  Iván hace la señal de que espere y es cuando va al lugar donde habían estado parados al principio.  Al regresar, tiene su portafolio en las manos, sacando unas hojas de su interior que le entrega.  Al recibirlas, examina su contenido, mostrando su rostro una expresión de sorpresa y enorme felicidad… son las partituras de la melodía que ha compuesto para él.
Gracias (en polaco) —susurra, abrazando las partituras y bajando la cabeza, tratando de ocultar con sus cabellos rubios, su rostro avergonzado y a la vez inundado de felicidad.  
Se acerca rápidamente al músico para depositar un último beso, acto seguido, corre hacia el hotel sin siquiera voltear a verle, pues está demasiado avergonzado para hacerlo.
Que descanses amor —le grita Iván al ver como su ángel desaparece en la penumbra.
Se siente completamente satisfecho consigo mismo;  Ha logrado disipar el mal entendido y encima de todo, ha declarado sus sentimientos.  Suspira hondamente para sentir el aire cargado de humedad de mar.  Está feliz, sin embargo, un pensamiento le quita momentáneamente la paz, ¿qué hará cuando se lleven a Dominik lejos de él? Niega con la cabeza intentando con esto, disipar esa preocupación… simplemente no quiere pensar en ello, no está preparado.  No tiene éxito en ahogar por completo ese pensamiento, pues sigue palpable, amenazando con salir en cualquier oportunidad, obligándole a enfrentar su mayor temor; cuando se acaben las vacaciones de los polacos, llevándose lejos a su amado y con esto, terminando con su vida.