jueves, 24 de julio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 7, primera parte.

Hola a todas y todos!! uf! como si nada ya estoy publicando la primera parte del capítulo siete!! Espero estén disfrutando de esta historia y si es así, comenten y compartan para que más personas la conozcan! ;)

Feliz semana y recuerden no amargarse la vida por situaciones o personas que no valen la pena, aprecien lo sencillo de la vida y disfruten cada día! ;)

Abrazos!!



7
PRIMERA PARTE



La fresca brisa de la mañana entra al dormitorio, moviendo juguetonamente los cabellos del rubio, quien va despertando poco a poco al escuchar el sonido de las olas del mar… Cuando abre sus ojos, encuentra para su total agrado el rostro de su novio aun dormido, haciéndole sentir un cosquilleo en el estómago y con una sonrisa en sus labios, se posa sobre su pecho, siendo embriagante sentir su respiración, el tacto de su piel, los latidos de su corazón, su aliento… Hasta ahora se percata de lo perdidamente enamorado que está del gentil hombre con quien ha compartido el momento más íntimo de su vida y más importante aún, quien ahora le pertenece completamente.   Cierra sus ojos para recordar nuevamente el acto tan hermoso que habían vivido la noche anterior, sonrojándose.  Vuelve su mirada hacia la ventana, observando como el aire mueve las cortinas.  Es hermosa la vista que tiene desde allí; a lo lejos puede apreciarse la playa, el mar, las gaviotas volando sobre el azul del cielo… el azul del cielo…
¡Maldición! (en polaco) —dice sobresaltado, dando un salto para salir de la cama. Ya ha amanecido y él sigue en el dormitorio del músico.  Iván se despierta de golpe al sentir el fuerte empujón del joven al salir de la cama.
¿Qué pasa? —pregunta aún somnoliento, viendo como el rubio busca las piezas de su calzoneta.  No entiende por qué se ve tan estresado.
¡Ya amaneció!  (en polaco) —expresa Dominik exaltado, señalando hacia la ventana. 
Es cuando Iván comprende lo que ocurre; se han quedado dormidos y la familia del rubio no tardará en notar su ausencia.  Salta de la cama para ayudar a buscar la parte superior de la calzoneta, encontrándola bajo la mesa de noche.  El joven ni siquiera se despide, solo termina de ponerse la calzoneta y sale rápidamente por donde había entrado; a través del balcón del dormitorio, el músico le sigue con la mirada, sorprendiéndole que en vez de entrar al hotel, corre hacia el mar, metiéndose completamente y saliendo al instante.  Cuando está cerca de la entrada, la institutriz sale con dos agentes de seguridad del hotel, gritando quién sabe qué cosas.  El rubio llega hacia donde ellos están, hablándoles y señalando la playa.  Esto hace que la dama se calme, agradeciendo con un gesto a los agentes.
Vaya chiquillo listo —se dice para sí complacido al percatarse del demonio de quien se ha enamorado, viendo todo a través de la ventana mientras se oculta tras las cortinas. 
Dominik le ve de reojo, otorgándole una mirada cómplice y una sonrisa ladina, entrando al hotel junto con la institutriz.  Iván regresa a su sueño, pues aún se siente cansado, esperando que pase rápido el día para volver a estar con su amante.
Ya pasan las dos de la tarde cuando el músico baja a la playa, donde encuentra al joven en la carpa familiar.  Se sienta donde es habitual, viendo de reojo como éste se encuentra recostado en una de las sillas de playa, al parecer leyendo un libro.  El rubio hace el intento en leer, sin embargo le es imposible, pues se pierde en el recuerdo de los besos y las caricias de la noche anterior; cómo sus cuerpos se estremecían con el contacto del otro, la sensación agradable de la semilla de su novio recorriendo todo su interior… cierra sus ojos para perderse en esos recuerdos, soltando pequeñas risillas nerviosas y sonrojándose por instantes, hasta que nota la presencia del músico, a quien le otorga miradas juguetonas y tímidas, siendo correspondidas por unas intensas y a la vez tiernas. 
¿Me vas a decir quién es? (en polaco) —dice la institutriz de forma dulce al sentarse a su lado..  Dominik la ve con sorpresa.
¿De qué hablas? (en polaco) —responde, desviando su mirada avergonzada hacia el libro, sin poder evitar el sonrojarse aún más.
Vamos ¿crees que no me he dado cuenta?  Esa sonrisa y esa mirada que tienes es de alguien que está enamorado… (en polaco)  —dice con voz juguetona, tomando su cabeza para abrazarle, otorgándole besos en toda su cara. 
Es verdad, Dominik por más que lo intenta, no puede ocultar la enorme felicidad que lo invade, sonriendo a todos sin ninguna razón aparente.
Vamos, dime, sabes que puedes confiar en mí. ¿Quién es la afortunada? (en polaco) —insiste la dama. Cuando el rubio escucha lo último se pone serio, desviando su mirada nuevamente al libro.
No, en verdad, no es nada. (en polaco) 
Está bien, cuando estés listo me lo contarás ¿verdad? (en polaco)
Y diciendo esto la dama da unos últimos besos a la frente de su niño, dirigiéndose donde se encuentra la pequeña de la familia.  Dominik se siente mal al saber que está lastimando a la mujer que considera su otra madre, sin embargo, sabe bien que no comprenderá su situación ni sus sentimientos y el saberlo le traerá únicamente tristeza.
El resto del día transcurre normal hasta que por fin llega la noche.  Iván está impaciente por escuchar nuevamente las piedrecillas chocar contra su ventana; ve el reloj y este parece más lento que de costumbre, sabe que la ansiedad es lo que le tiene en ese estado, por lo que intenta desviar su atención acomodando sus cosas.  Escucha de pronto un ruido proveniente del balcón y antes de llegar a la puerta ve entrar a Dominik, haciendo que su cuerpo tiemble de la emoción, parece que los encuentros en la playa ya no serán necesarios.  Esa noche se aman con locura y devoción, sintiéndose el rubio más que complacido al ver como su amante cumple con todas sus expectativas.  Cuando terminan el joven se levanta de la cama poniéndose la bata de su compañero mientras recorre el dormitorio, inspeccionando cada objeto. A Iván le hace gracia ver la curiosidad de su amado, hasta que éste llega donde se encuentra la fotografía de su difunta esposa.
Vaya, es muy hermosa (en polaco) —dice al tomarla, volteando a ver al músico en busca de una explicación. 
No puede evitar sentirse inquieto, castigándole una fuerte presión en el pecho cuando descubre la fotografía de la niña, evidentemente se trata de su familia… de pronto es inundado por una terrible tristeza.  Iván se levanta, dirigiéndose hacia él para explicarle, pues su semblante evidencia lo afectado que se encuentra.
¿Ellas son tu familia? (en polaco) —pregunta con una mirada llena de miedo.  Iván comprende, afirmando con la cabeza.
Sí, lo eran —Dominik siente como su feliz mundo se empieza a desmoronar, mordiéndose los labios para retener el llanto. 
Pero ellas ya no están en este mundo —aclara el músico, percatándose por la mirada confundida del rubio que no ha comprendido nada, por lo que señala ambas fotografías y se persigna. 
—¡Oh! Lo siento mucho (en polaco) —dice con cierto alivio mal disimulado, comprendiendo que ellas han muerto.
Iván le otorga un fuerte y cálido abrazo intentando con esto disipar todas sus dudas.
No tienes por qué preocuparte amor, tú eres el único dueño de mi voluntad —dice para luego besarle con pasión, cargándolo hacia la cama donde vuelve a amarle desmedidamente hasta que comprendiese que es el único dueño y señor de todo su ser.
Esta vez Dominik está alerta de no quedarse mucho tiempo en el dormitorio, por lo que después de descansar, se despide con un beso, haciendo exactamente lo que había hecho la noche anterior; salir por la terraza y mojarse en el mar. Esto lo hace por dos razones; la primera es la excusa que había puesto a su institutriz, diciendo que a veces se le antoja irse a meter a la playa, por lo mismo, si es descubierto entrando al dormitorio, debían verle mojado por las razones que ya había expuesto y la segunda es que le servía para limpiarse un poco después de tener relaciones.
Han pasado más de tres semanas desde que los nuevos amantes se encuentran cada noche en la habitación del músico.  Dominik ha cambiado notoriamente, casi no juega con sus amigos, en vez de eso, se la pasa caminando en la orilla del mar, como divagando en su mundo, en otras ocasiones se queda en la carpa, durmiendo en su habitual silla de playa.  Albert se siente intrigado al ver como su amigo ha cambiado y lo que más le molesta es darse cuenta que es porque está enamorado, presintiendo quien puede ser el responsable.
Hey Niky ¿y a ti qué te ha dado que ya no quieres jugar con el resto de los chicos? —pregunta el castaño al sentarse en la arena al lado del rubio.  Ambos están a una distancia prudente del resto de sus conocidos.
Nada, es solo que ahora se me hace aburrido, simplemente me gusta pasar tiempo conmigo mismo… —responde suavemente, perdiéndose su mirada en el cielo. 
Albert siente un fuerte dolor de estómago al ver el brillo de los ojos de su amigo así como su sonrisa, en verdad es hermoso… hace apenas un par de años que se habían reencontrado y a pesar del tiempo y la distancia que los separó, jamás dejó de amarle.
¿En qué piensas? ¿O mejor dicho en quién piensas? Porque es evidente que piensas en alguien, si no, mira la cara de imbécil que traes…  
En nadie Al, en nadie…  —contesta, cerrando sus ojos. 
No me digas que en el músico ese… ¿acaso besa tan bien? —pregunta el castaño en tono burlón, tratando que el rubio muerda el anzuelo y escondiendo el recelo que siente al imaginar la respuesta, pero necesita saber qué ocurre con su amigo.
¿Bien dices?  Yo diría extremadamente bien… y más que eso… —responde con una sonrisa, sin darse cuenta del error que está cometiendo. 
Albert siente una fuerte presión en el corazón al escuchar eso… ahora sabe que el rubio ya se ha besado con el señor ese, sin embargo, ¿qué ha querido decir con “y más que eso”…? intenta controlar el ataque de celos que se apodera poco a poco de él.
¿Y más que eso? ¡Vamos, ese pobre viejo no es capaz ni de pararse solo! —sigue presionando, ocultando exitosamente la ira y los celos que ya lo tienen casi dominado.
Ay Al… si supieses lo que es capaz de hacer… 
Bueno, pues dímelo que me hará gracia.
La institutriz distingue a lo lejos a los dos amigos platicar sobre la arena, cuando de un momento a otro ve como Albert se para abruptamente al igual que Dominik y después de gritarse quién sabe qué cosas se empiezan a golpear.
¡Cómo pudiste permitir que te tocara! —grita el castaño, abalanzándose contra su amigo para golpearle.  Se siente completamente herido, traicionado, frustrado, lleno de celos e ira.
¡Es mi cuerpo y yo hago con él lo que me venga en gana! —grita a su vez el rubio mientras responde los golpes del castaño.  Ve como la gente se acerca para separarles.
¡Si dices algo de esto te juro que jamás te perdonaré! —amenaza al castaño. 
Llegan las personas a separarles.  Albert se va corriendo hacia el hotel. Dominik se queda en la playa, caminando sobre la orilla, sintiendo una fuerte presión al darse cuenta del error que ha cometido al contárselo; la persona menos indicada en conocer su secreto.
¡Maldición! ¿En qué diablos estaba pensando?  —se recrimina para sí, siendo ya muy tarde para arrepentirse.
Pasan los días en que Albert y Dominik ya no se hablan, Marie se siente preocupada al no saber la razón de por qué los dos mejores amigos se han distanciado.  Los encuentros nocturnos con el músico continúan, siendo cada vez más intensos.  Iván duerme casi todo el día sin importarle, ya que para él las únicas horas que valen la pena son las que pasa con su ángel.  En los últimos días el rubio se queda con su compañero casi hasta que amanece, pues sabe que a esa hora su familia aún duerme, confiando en que saben que si no le encuentran es porque está en el mar. 
Esa noche es especial, por alguna razón el rubio está más pasional que de costumbre, absorbiendo totalmente la energía de su novio, quien hace un esfuerzo extraordinario en incorporarse para dejarle satisfecho.  Iván ya ha descubierto su pose favorita y es tenerle sobre él, pues tiene toda la panorámica de las expresiones del joven así como sus manos libres para explorar y jugar con todo su cuerpo.   Dominik aún no decide si es esa o sentir al músico sobre él lo que prefiere, pero como fuera, el simple hecho de estar juntos es algo que le trae completa felicidad.  Llevan horas en lo mismo, quedando ambos al terminar completamente exhaustos, durmiendo más de lo que deben.  Cuando el joven despierta se da cuenta que ya ha amanecido, por lo que se mete a la bañera únicamente para mojarse, sin darse tiempo de limpiarse bien, esto lo hace últimamente en vez de ir a la playa.  Cuando sale de la bañera, encuentra a Iván aun durmiendo, quien se despierta al sentir las gotas de agua fría caer sobre su rostro así como los labios de su amado sobre los suyos.
Debo irme, nos vemos más tarde (en polaco) —dice el rubio dirigiéndose al balcón, sin embargo, por un impulso regresa hacia la cama, tirándose sobre su novio para besarle con devoción. 
Cuando se separa da un último vistazo antes de salir por la puerta del balcón, sintiendo la dulce mirada que le otorga el hombre a quien ama.
Nos vemos más tarde amor —expresa Iván, viendo como su ángel se escabulle por la terraza.  Hace mucho tiempo que no sentía un cansancio como ese, pero tampoco había sentido tanta relajación y felicidad.
Me parece que hoy dormiré más de lo esperado —se dice para sí, cerrando los ojos para entregarse a sus sueños donde reina el rubio.

El joven sube por la escalera, tarareando una canción, entrando a su cuarto silenciosamente para no despertar a su familia.  Grande es su sorpresa cuando encuentra a su madrastra e institutriz arregladas, sus hermanas no están, sin embargo, parece que las damas le están esperando, ocasionándole un fuerte dolor de estómago al percibir la mirada acusadora de su madrastra y la de preocupación de su institutriz.


jueves, 17 de julio de 2014

YA ESTÁ A LA VENTA DISTANCIA EN EL VIENTO!!

Amigas y amigos, les comparto que ya está a la venta mi libro "Distancia en el Viento", el primer libro de esta triología.  He compartido en este blog algunos capítulos de la versión no oficial, sin embargo, será hasta el capítulo 7 u 8 que comparta, el resto tendrán que descubrirlo en el libro, así que estén pendientes de las promociones!!  Espero sigan disfrutando de esta historia y como siempre agradezco sus comentarios y compartir este blog.

Pueden encontrar el link de descarga en esta dirección para quienes no se lleven bien con Amazon:

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Abrazos y gracias por su apoyo!! =D


 

miércoles, 16 de julio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 6, segunda parte.

Bueno, bueno, bueno... aquí les viene una de las partes por la que he advertido que es la versión NO CENSURADA (aunque tal vez exagero) asi que me toca poner, -porque tengo que- APTA PARA MAYORES DE EDAD.  :P  ya hecha la advertencia.... DISFRÚTENLA! jajaajajajajjajaja

No olviden dejar sus comentarios y compartir!!

Abrazos!!!

6
SEGUNDA PARTE


—¿Acuerdo de qué?
—Le estoy ofreciendo al señor Lubomirski una fuerte suma de dinero por dejarlo libre.
Esas palabras le han impactado de sobremanera…
—¿Ah? —es lo único que puede pronunciar, viéndola de forma incrédula.
—… ¿de qué está hablando?
—En un momento se lo explicaré.
Dominik ve con enorme recelo como ellos se hablan ¡maldición! ¡Por qué ella sí puede comunicarse con Iván! ¡Acaso se lo restriega! Su sangre empieza a hervir así como una presión en su estómago le castiga, es la primera vez que se siente frustrado al no entender el idioma del músico ¿y si ella está inventando todo? ¿Si la información que le está dando es manipulada a su favor? ¡Maldición! ¡Por qué no hablan el mismo idioma!
—¿Y ahora qué piensa hacer? ¿Acaso piensa inventarle alguna historia? (en polaco)
—¿En verdad no puede entender nada de lo que hablamos? (en polaco) —esta vez es ella quien usa el sarcasmo, ¿cómo es posible que haya algo entre ellos si ni siquiera se pueden entender?
—¿No se aburre? (en polaco)
—¿De qué? (en polaco)
—¿De estar atrás de una persona a quien no le interesa? (en polaco)
Esas palabras la han herido…
—No sé por qué piensa que no le intereso… me parece que se equivoca (en polaco).
—¿Qué me equivoco? No sé qué parte de estar interesado por alguien incluye… ¿pedazos de cartas de amor tiradas en un basurero? (en polaco) —dice sin poder ocultar la sonrisa sádica que aparece en su rostro… sabe que eso la ha herido profundamente al ver como su semblante se transforma.
—Vaya, parece que conoce bien la historia de esa carta… ¿acaso tuvo que ver con eso? (en polaco)
—Tal vez… (en polaco)
—Lo supuse, Iván jamás haría algo así… (en polaco)
—Puede que solo le haya ayudado a hacer algo que él no se atrevía… (en polaco)
—No lo creo…. dígame ¿cuánto quiere por dejarlo en paz? (en polaco)
—Hagamos algo; deme usted el monto más alto que pueda pagar, es más, que sea un monto que esté fuera de sus posibilidades… yo se lo triplico si se va en este momento del hotel. (en polaco)
—¿Y podría pagarlo? ¿O acaso piensa pedirle el dinero a su mamá? (en polaco)
—Yo manejo mi propio dinero. (en polaco)
—¿Así que en verdad no piensa dejarlo? (en polaco)
—Insisto, su conversación se ha vuelto realmente aburrida… ¿quiere o no quiere el dinero? (en polaco)
Iván se mantiene callado, ni siquiera es capaz de intervenir, sobre todo al sentir la tensión emanada de uno hacia el otro.  Lo que sea que se estén diciendo, es evidente que tiene que ver con él y lo peor, parece que ya se ha descubierto su relación con el joven…
—dígame ¿qué futuro le espera a su lado? (en polaco)
—Es algo que a usted no le interesa. (en polaco)
—Se equivoca, me interesa muchísimo. (en polaco)
—¿Desde cuándo ha estado enamorada de Iván? ¿Acaso desde que descubrió su verdadera identidad? Qué conveniente… (en polaco)
            —Desde hace 15 años. (en polaco)
Esto confunde al joven. ¿15 años? ¿Acaso lo conoce desde hace tanto tiempo?
—Vaya, parece sorprendido… sí, le conozco desde hace quince años, probablemente usted ni había nacido. (en polaco)
 —Por supuesto que ya había nacido… (en polaco) —dice de forma molesta.  El tema realmente le incomoda, a pesar de eso, hay algo en la mirada de la dama que le hace cambiar de actitud, por alguna razón puede sentir la sinceridad en aquellas palabras, tal vez después de todo, ella tiene sentimientos genuinos por el músico.
—Eso no importa, lo único que necesito que entienda es que Iván me importa y mucho, por lo mismo me preocupo por él, pues conozco lo mucho que ha sufrido en su vida y no quiero que alguien como usted lo tome como un juego, como un capricho.  Así que le pregunto nuevamente y necesito que sea lo más honesto conmigo ¿por qué quiere estar con él? (en polaco)
La mirada de ambos es determinante, comprendiendo Dominik la seriedad de aquellas palabras.
—Porque le amo. (en polaco)
Elizabeth suspira hondamente, como resignándose a esa respuesta. Saca de su portafolio las partituras para devolvérselas. 
—Puedo sentir la sinceridad en sus palabras y es lo único que necesitaba escuchar.  Me alegra saber que no solo él tiene sentimientos profundos hacia usted.  Tome, esto le pertenece (en polaco) —dice mientras le entrega la hojas.
—Gracias. (en polaco)
—Dejo en sus manos el corazón del hombre a quien he amado por tanto tiempo, espero sepa apreciarlo y protegerlo… en verdad vale la pena dar todo por él. (en polaco)
—Lo sé. (en polaco)
—Por cierto, dentro encontrará una hoja con la traducción del mensaje… supongo que es importante entender lo que él quiere expresarle con esa melodía. (en polaco)
Dominik sonríe levemente.
—Gracias (en polaco).
—¿Podría dejarnos un momento? necesito hablar a solas con Iván. (en polaco)
El joven afirma con la cabeza para luego levantarse, haciendo que el músico también lo haga, quien no comprende lo que está ocurriendo; de un momento a otro la tensión emanada de ambos ha desaparecido.
—Por cierto, fui yo quien rompió esa carta, Iván no tiene nada que ver en ello.  Espero acepte mis disculpas (en polaco) —dice sinceramente a la joven, tomándole una mano para hacer la reverencia de despedida hacia una dama.
—Las acepto. (en polaco)
—Dominik… —dice Iván al ver que el joven se va a retirar.
¿Por qué ella tenía las partituras del rubio? en general ¿qué diablos ha sido todo eso? pero lo que más le intriga es percatarse que el joven le dejará con la dama ¿acaso no han tenido problemas precisamente por los celos que le tiene? Dominik nota la incertidumbre de su novio, por lo que le toca el hombro, indicándole con la expresión que no hay problema en que se quede con ella.
—Le he pedido que nos dé un tiempo para hablar, no se preocupe, no tendrá problemas con él por esto.
Iván se sorprende al escuchar esas palabras ¿desde cuándo sabe lo del joven? ¿Y qué fue eso del “acuerdo”? Esa palabra aun atraviesa su mente.
—Elizabeth ¿puede explicarme que ha sido todo esto?  Y sobre todo… ¿qué sabe de nosotros?
—Antes de responder a su pregunta, necesito expresarle algo… tal vez no me recuerde, no, es seguro que no me recuerda, pero usted y yo nos conocimos hace quince años…
—Lo siento, en verdad no la recuerdo.
—Conocí a Elena así como a su hermosa hija, en verdad siento mucho lo que ocurrió.
Su semblante de sorpresa cambia por uno de tristeza, recordándole aquellos terribles días que aún dejan marca en él.
—Lo siento, no ha sido mi intención hacerle recordar esos dolorosos momentos.
—No se preocupe, fue hace mucho tiempo y ya es hora de superarlo… mejor dígame ¿cómo nos conocimos?
—En un concierto que dio en el teatro de Bellas Artes en Madrid, nos presentó Eduardo, Eduardo Fernández.
—¡Vaya! ¿Es amiga de Eduardo? Él es mi mejor amigo…
—La verdad no somos amigos, solo somos conocidos, sin embargo, esa vez aproveché que le conocía para que nos presentase… fue entonces que me enteré que se había casado.
—Sí, casi nadie supo de la boda, fue algo bastante íntimo…
—Bueno, tendré que tomar el valor para decirle esto… la verdad he estado enamorada de usted desde el primer momento que le vi…
Iván siente como el rubor sube a sus mejillas ¿qué puede responderle?
—Yo le agradez…
—Por favor, no tiene que decir nada, solo necesito que me escuche… —dice de forma apenada, desviando su mirada hacia unas personas que salen al balcón.
—Cuando supe que había enviudado, la verdad es que hice lo imposible por volverlo a encontrar, bueno, creo que no fui la única mujer con ese propósito, no obstante, usted nunca más volvió a salir en público, así que nadie volvió a verlo, a excepción, supongo, de sus amistades más cercanas… hace tiempo que había perdido la esperanza, inclusive dentro de poco me casaré con un buen hombre, sin embargo, cuando supe que se encontraba aquí… no puede imaginar la enorme alegría que me invadió, mi corazón volvió a latir como hace mucho no lo hacía…
Sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas.  Iván le ofrece rápidamente un pañuelo, mientras toma delicadamente su mano, otorgándole una tierna mirada.
—Usted es una mujer no solo hermosa, sino con cualidades que la hacen excepcional. Cualquier hombre daría lo que fuese por estar con alguien como usted, incluso yo lo habría hecho, sin embargo, ahora es distinto para mí… mis sentimientos le pertenecen a alguien más…
—Lo se Iván… lo sé… se puede percibir lo real de sus sentimientos con solo percatarse la forma en que se miran… espero realmente que logren encontrar la felicidad, aunque sé que no será fácil para ustedes, pero si realmente se aman, podrán lograrlo…
—Gracias Elizabeth, yo también le deseo la mayor de la felicidad, pues se lo merece. Y por favor, cuente con mi amistad, no dude en ello.  ¡Ah! y respecto a la carta…
—No tiene nada que aclarar, Dominik ya lo ha hecho… en cierto modo comprendo su comportamiento, pues cuando los sentimientos de una personas son así de puros, son a la vez así de impulsivos…   
En ese momento se levanta, haciendo que el músico también lo haga.
—Dominik es realmente un joven muy afortunado…
—Se equivoca Elizabeth, soy yo el afortunado…
—Debo partir, en poco tiempo saldrá el barco y antes de irme quisiera pedirle un último favor…
—Lo que guste…
—¿Me permitiría darle un beso de despedida? —dice con voz entrecortada, humedeciéndose su rostro por gruesas lágrimas que empiezan a deslizarse.
Iván asiente con la cabeza, viéndola de forma dulce, sintiendo como sus manos toman sutilmente su rostro, uniendo finalmente sus labios en un tierno beso.
Dominik ve todo desde el interior de la sala, habiéndose ubicado en un sillón con vista hacia donde ellos se encuentran.  Se sorprende al notar que no siente celos a ver el beso de despedida que se han otorgado, todo lo contrario, ahora siente compasión por ella… esa hermosa mujer ha estado enamorada por mucho tiempo de alguien que nunca le correspondería… algo ha cambiado en él, tal vez ha subido un escalón en el grado de madurez.  Sonríe levemente, lo está haciendo bien.  Ve como la pareja se abraza para luego separarse, dirigiéndose la joven al interior de la sala para buscar la salida, atravesándola sin siquiera notar su presencia, notando las lágrimas que ella derrama, en verdad se le ve bastante deprimida.  Nuevamente se siente mal por ella, debe ser muy duro amar a alguien y no ser correspondido ¿Qué sentiría si Iván no le amase? La simple idea hace que un escalofrío recorra su espina dorsal, sintiendo una dolorosa presión en su pecho y estómago… ¡debe dejar de pensar así si no quiere romper a llorar!
Saca las hojas para encontrar la traducción del mensaje… su corazón palpita con fuerza, en verdad es muy afortunado al amar a alguien que le corresponde de la mejor manera… Deberá esperar hasta la noche para demostrarle su amor al músico y ya tiene en mente la forma perfecta para hacerlo.  
*****
Una sensación de melancolía ha acompañado a Iván desde que se despidió de Elizabeth, no solo por la incomodidad que le ha causado herir a la dama, sino que le ha hecho recordar su pasado.  Sus pensamientos viajan cuando conoció a su esposa y la perdió, perdiéndose en aquellos tristes recuerdos.  El sonido de algo chocando contra el vidrio lo saca de sus pensamientos.
¡Ya es hora! —se dice al ver como la silueta del joven se aleja hacia la playa. La melancolía ha sido sustituida en segundos por una enorme emoción. Es increíble en verdad cómo el joven ha cambiado su mundo…
Al llegar ve a Dominik esperándole en la misma carpa de siempre, quien al percatarse de su presencia se abalanza sobre él, besándole intensamente. Es realmente maravillosa esa sensación que le envuelve, sintiéndose inundado por un sentimiento que le hace flotar…
—¿Así que lo único que deseas es atraparte entre tus brazos para nunca dejarme ir? (en polaco) —dice con dulzura, otorgándole profundos besos al músico.
Una mirada juguetona y una sonrisa ladina adornan de pronto su rostro y sin dar ninguna explicación, se dirige de regreso hacia el hotel.
—¡Dominik! —grita el músico al ver como se aleja, quien al escuchar su nombre se voltea, indicándole por señas que debe seguirle.
Cuando están llegando a las gradas de entrada al hotel, en vez de entrar por la puerta, el joven sube con gran agilidad por una pequeña escalerilla que sirve para las plantas colgantes, hacia el balcón del dormitorio del músico, entrando a la habitación por la puerta de la terraza. 
Su corazón estalla de emoción al darse cuenta que le está esperando en su cuarto, por lo que corre a toda prisa hacia el dormitorio, encontrando para su total agrado, al rubio completamente desnudo, recostado en el vano de la puerta de la terraza, con la vista perdida en el horizonte. 
Que hermosa visión… —se dice para sí al ver como la luz de la luna ilumina la silueta desnuda del joven, quien al notar su presencia, se dirige hacia él con una mirada intensa.
Poco a poco va desabotonando la camisa del músico, descubriendo el abdomen firme y marcado que tanto le gusta.  Éste pasa sus manos suavemente sobre su espalda y glúteos, besándose ambos con total devoción. Sigue por el pantalón, impresionándose al descubrir su miembro erecto.  Iván toma la mano del joven, dirigiéndola hacia su hombría para enseñarle cómo debe tocarlo, acto seguido, lo recuesta en la cama, dejando un camino húmedo con su lengua por todo su cuerpo, escuchando deleite los gemidos que salen ahogados de la boca del rubio. De un momento a otro atrapa con su boca el miembro del joven, deslizándose por toda su longitud hasta que siente cómo es llenada por su esencia, tragándose todo sin desperdiciar una gota, acto seguido el joven se incorpora, recostándole en la cama para hacerle lo mismo.
No uses… los dientes… —dice con voz entrecortada, pero al no ser comprendido, continúa con lo mismo, haciéndole aguantar un poco de dolor. 
Al finalizar traga toda su esencia, besándole después en forma posesiva, lo que ocasiona que ambos se exciten nuevamente. Iván no está satisfecho, desea poseer de forma total al joven, por lo que tomando con una mano ambos miembros, empieza un movimiento de vaivén suave, intensificándose a cada momento.  Su otra mano se posa en sus glúteos, buscando su interior.  Dominik da un fuerte gemido al sentir el dedo de su novio jugar en su interior, viéndole con sorpresa, sin embargo, se pierde en la mirada intensa y excitada de su amante, quien atrapa sus gemidos con un profundo beso.  Al sentir el segundo dedo en su interior, hace que pierda completamente la razón, gimiendo de placer, Iván al escuchar esto no puede contenerse, volteando al joven boca abajo e incorporando su cadera para penetrarle. Sabe que aún no se ha dilatado por completo, por lo que hace un gran esfuerzo para contenerse, siguiendo con su ritual.  Recuerda de pronto un aceite de cuerpo que guarda en la mesa de noche, sacándolo inmediatamente para introducirla en el interior del joven con sus dedos.  Dominik sigue perdido en esa sensación tan placentera cuando algo frio entra en su interior, comprendiendo lo que está a punto de suceder.  Para ese entonces Iván está temblando, no sabe cuánto tiempo más podrá resistir antes de penetrarle, pues no quiere lastimarle.  Cuando ya no puede más, saca sus dedos, volteando nuevamente al rubio para apreciar su rostro, el cual está completamente rojo y jadeante, con una mirada intensa.  Éste abre sus piernas completamente como otorgando permiso a que entre, por lo que sin esperar más, empieza a introducir con esfuerzo su miembro, sacándole un fuerte gemido al rubio.  Lenta y suavemente se introduce un poco más, haciéndole tener otro orgasmo. Al sentir los espasmos del interior del joven, pierde el control, ingresando totalmente. Al escuchar su gemido adolorido, se detiene, reprimiendo el fuerte deseo de embestirlo con una mordida en su propio brazo.  Después de un tiempo, besa su rostro, jadeante y húmedo de sudor.  Dominik tiembla de placer y de dolor, sin embargo, no quiere que  pare, por lo que empieza a moverse.  Iván comprende y sigue moviéndose lentamente, entretanto sus manos devotas a él recorren todo su cuerpo. El rubio mantiene sus ojos cerrados, perdiéndose en esa sensación dolorosamente placentera, hasta que el dolor cede poco a poco, desapareciendo casi por completo, dejando únicamente la sensación de placer extremo.
Poco a poco el movimiento de ambos empieza a volverse más intenso, ocasionando el tercer orgasmo del joven, ambos están extasiados, gimiendo sin inhibición alguna.  El rubio al seguir sintiendo la embestidura de su novio tiene otra erección, esta vez, el músico voltea ambos cuerpos, haciendo que el joven quede sobre él, extasiado al ver como se arquea de placer, moviéndose a su antojo.  El dormitorio está completamente a obscuras, únicamente la tenue luz de la luna se filtra curiosamente, encontrado a los dos amantes en su forma más irracional y salvaje. Iván no pierde ninguna de las expresiones de placer así como graba cada gemido que emite el joven, quien mantiene sus ojos cerrados, concentrándose en el miembro que se mueve en su interior, así como las cálidas manos que tocan todo su cuerpo.  En un momento de total locura, el músico toma con ambas manos la cadera del rubio, embistiéndole con total fuerza hasta que tiene su orgasmo.  El joven abre los ojos al sentir como la semilla de su novio inunda todo su interior, haciéndole venirse también, desplomándose finalmente sobre el cuerpo de éste.  Cuando sus respiraciones llegan a su ritmo normal, ambos se quedan viendo fijamente, perdiéndose en la mirada del otro.
Te amo —susurra Iván.

Te amo —responde el rubio, sellando con un beso el momento tan increíble que acaban de vivir, quedándose ambos dormidos al instante.  



jueves, 10 de julio de 2014

DISTANCIA EN EL VIENTO. Capítulo 6, primera parte.

Aquí les traigo al primera parte del capítulo seis.  Siempre les recuerdo que lo publicado aquí es parte del manuscrito original que no había sido censurado y le faltaban algunas correcciones... ¿por qué lo publico? porque quiero compartir con ustedes las partes originales del manuscrito, así las disfruten aunque ya no estén en el libro final.
No olviden comentar y compartir si consideran que esta historia vale la pena que otras personas la conozcan! ;)

Abrazos!

6
PRIMERA PARTE

Dominik regresa rápidamente hacia la sala donde había dejado intencionalmente las partituras, ya que no podía permitir que su madrastra o institutriz descubrieran que le pertenecían, en especial porque ambas saben hablar español  y podrían entender el mensaje en éstas.  No comprometería de esa forma a Iván.  Una fuerte presión le castiga al ver que no hay nada sobre el piano… ¡dónde están! Empieza a buscarlas desesperadamente por toda la sala; entre los sillones, por el suelo, por la estantería de libros, por todos lados, pero simplemente han desaparecido.  Marie entra nuevamente a llamar al rubio, pues el auto ya les espera para llevarlos a la ciudad, encontrando el semblante frustrado del joven, casi a punto de llorar.
—¿Qué te pasa? —pregunta con preocupación.
—Creo que perdí algo, bueno, ya lo encontraré —resopla, intentando con éxito ocultar su frustración, saliendo ambos del salón.
Toda la mañana la pasan en la ciudad, acompañándole en el trayecto una honda tristeza al pensar que ha perdido el hermoso regalo que le había ofrecido su novio, sin siquiera haber tenido la oportunidad de traducir el mensaje en él… trata de animarse pensando que tal vez Iván lo había tomado… aunque sabe que eso no puede ser, pues en el corto tiempo que se alejó del salón, el músico no habría regresado de la reunión con esos señores. Pero entonces, ¿quién pudo tomar las partituras?
Finalmente están de vuelta en el hotel.  El rubio regresa al salón, buscando nuevamente por todos lados sin tener éxito. 
—¿Señor Lubomirski?  —escucha decir a alguien a su espalda, volteándose para encontrar al mensajero del hotel.
—Sí, dígame (en polaco) —afirma con la cabeza al saber que probablemente ese joven no habla su idioma.
—Esto es para usted.
Le entrega un pequeño sobre sellado, retirándose al instante.  Dominik lo examina con cuidado.  Al abrirlo encuentra una nota. 
“Tengo algo que le pertenece, si le interesa recuperarlo le estaré esperando a las 4pm en el balcón del lado sur del hotel.  Sobre la mesa dejaré un pañuelo rosa, el cual me identificará.”
Está escrito en su idioma ¿qué está pasando? Al parecer alguien sabe que ha perdido algo ¿Acaso va a pedirle algún tipo de recompensa por devolverle sus partituras? o peor aún… ¿tal vez les descubrieron y les extorsionarán para callar su secreto? Siente un fuerte dolor de estómago con solo pensarlo.  Ve el reloj, aún es temprano.  Llaman a todos al restaurante para servir el almuerzo.  Su familia entra y antes que lo noten, guarda entre su bolsillo la nota.
Iván ya está tomando su almuerzo, cuando un mesero le lleva una nota. Al abrirla encuentra un mensaje:
“Le daré la oportunidad de explicar el mal entendido al que se refiere.  Le estaré esperando a las 4:15pm en el balcón del lado sur del hotel.”
Es la nota de Elizabeth que tanto había esperado, por fin tendrá la oportunidad de aclarar ese terrible mal entendido.  Termina de almorzar para luego reunirse nuevamente con los caballeros que lo habían interrumpido cuando estaba con Dominik, quienes resultan ser miembros de la Asociación de Músicos de Francia.
Dominik apenas ha tocado su comida, la ansiedad de la reunión que tendrá en poco más de una hora lo tiene realmente impaciente.
—¿Y solo eso vas a comer?  —pregunta Marie al ver que retiran el plato del joven casi intacto.
—No tengo hambre, creo que aún no me siento muy bien.  Con permiso, me retiro para descansar un poco —dice al levantarse, haciendo un reverencia antes de abandonar la mesa.  Corre rápidamente hacia su cuarto, alistándose para la enigmática reunión. Sin importarle que aún falte tiempo, se precipita hacia la terraza, encontrándola vacía.  Ve su reloj, 3:40pm, solo faltan 20 minutos.  Se ubica en una salida a un costado del balcón, con el fin de tener la panorámica de las personas que salgan por la puerta principal y así descubrir a quien sea que quiera extorsionarle. 
—Ha venido antes de lo acordado (en polaco) —escucha decir una voz detrás de él.
Voltea lentamente, sintiendo cómo su cuerpo se tensa completamente. ¿Qué hace esa mujer allí?   Su mirada se vuelve severa al ver como Elizabeth, “esa mujer” se acerca a él… así que ella ha sido quien le ha mandado la nota…
—Me parece que esto ya no será necesario (en polaco) —dice al mostrarle un pañuelo rosa. 
Dominik levanta una ceja, tomando una actitud de desconfianza.
—He venido por algo que me pertenece, le exijo entregármelo (en polaco) —dice con voz ronca y de forma amenazante.
—Por favor señor Lubomirski, antes de hacerlo debo hablar con usted (en polaco) —sale al balcón, ubicándose en una de las mesas más alejadas a las puertas, casi sobre el jardín. 
El rubio le sigue con desconfianza, sentándose finalmente frente a ella, sin quitar esa mirada de disgusto.
—¿De dónde es? Claramente el polaco no es su idioma materno (en polaco).
—Es cierto, soy de España, aprendí polaco gracias a mi nana que era originaria de ese país (en polaco).
Así que “también” es española… eso le molesta enormemente, que esa mujer comparta la misma nacionalidad del músico.
—Ha sido muy amena esta plática, sin embargo no puedo seguir perdiendo mi tiempo, por lo que agradeceré entregarme lo que me pertenece (en polaco).
—Aún no hemos hablado (en polaco).
Joder, esta mujer empieza a sacarlo de sus casillas.
—Sea clara y dígame qué es lo que quiere (en polaco).
—¿Qué clase de relación tiene con Iván? (en polaco).
Levanta una ceja, viéndola fijamente ¿desde cuándo lo llama por su nombre? Y como pensó,  ha descubierto algo sobre ellos y seguramente pediría dinero a cambio de su silencio…
—No creo que sea algo de su incumbencia ¿y por qué tanto interés? (en polaco) —responde de forma sarcástica.
En ese momento llega un mesero con tres tazas y una jarra con té, sirviéndole a Elizabeth para luego ofrecerle al joven, quien lo rechaza.
—¿Así que esperamos a alguien más? (en polaco) —dice con recelo al ver la tercera taza.
—Así es… no debe tardar en venir (en polaco).
—No me interesa lo que tenga planificado, lo único que quiero es que me devuelva lo que es mío.  Hablemos claro ¿cuánto quiere? (en polaco).
La dama resopla de forma divertida al escucharlo, dando pequeños sorbos a su taza como si no hubiese puesto atención a lo que acaba de decir (en polaco).
—¿Aún no me dice qué clase de relación tiene con Iván? (en polaco).
—No creo que usted tenga la confianza de llamarle por su nombre, es realmente molesto, así que le agradeceré se refiera a él como el señor Albéniz ¿está claro? (en polaco).
Elizabeth le ve de forma incrédula, vaya chiquillo…
—Se equivoca, Iván y yo somos muy buenos amigos (en polaco).
Un rayo acaba de atravesar de la cabeza a los pies al rubio, tomando una actitud mucho más altanera que antes.
—¿Amigos? Iván es un hombre amable con todos, desafortunadamente personas como usted confunden eso fácilmente… (en polaco) —dice con ironía.
—¿Pero usted sí puede llamarlo por su nombre? (en polaco)
El rubio sonríe sarcásticamente.
—Digamos que mi caso es diferente (en polaco).
—Eso lo pude notar… (en polaco)
—¿A qué se refiere? (en polaco)
—¿Qué relación tiene con Iván? (en polaco)
—Esta conversación empieza a aburrirme… (en polaco)
—Parece que no piensa decirme… de igual forma es muy claro con lo que dice en esas hojas… (en polaco)
—Así que después de todo usted ha leído una correspondencia que no le pertenece, vaya modales… (en polaco)
—Digamos que no sabía a quién le pertenecía por lo que tuve que buscar alguna pista… (en polaco)
—¿Y por qué llegó a la conclusión que son mías? No dice mi nombre en ellas… (en polaco)
—Usted fue la última persona que estuvo en el piano esta mañana (en polaco).
—Y si ya había llegado a esa conclusión ¿por qué siguió leyendo? (en polaco)
—Debía cerciorarme que realmente son suyas… (en polaco)
—Hablemos sin rodeos ¿qué quiere? (en polaco)
La mirada del joven la atraviesa con severidad, sin embargo, esto no la inmuta, ella está allí para probar algo. En ese momento aparece Iván, quien se para abruptamente al ver que el rubio se encuentra con la dama… ¿Qué está sucediendo?
            —Aquí viene la otra persona que esperamos… (en polaco)
El rubio voltea para encontrar con sorpresa al músico, quien se ve confundido.
—¡Iván! ¡Por aquí!
Dice la joven mientras le hace señas.  Éste se acerca a ellos con recelo.
—Lo siento, no creí que estaría ocupada, regresaré más tarde.
Expresa, viendo con preocupación la actitud, no solo altanera, sino molesta del joven, quien no quita la severa mirada sobre la dama.
—No Iván, acompáñenos por favor. ¿Gusta una taza de té? —expresa, ofreciéndole la taza.  No le queda de otra que aceptar la invitación.
—¿Iván, supongo que ya conoce al señor Lubomirski? —recalca con cierto sarcasmo su nombre, sabiendo que eso incomoda enormemente al joven.
—Sí, así es.  Señor Lub…
—Iván —interrumpe el rubio, ofreciéndole una mano.  No iba a permitir que ella lo tratase con familiaridad y él no.
—… Dominik… —dice confundido, tomándole la mano.
El joven no aleja la dura mirada sobre la dama, quien parece disfrutar lo que ocurre.
—¿Y? ¿Qué más? Ya estamos los dos aquí… ¿ahora hará aparecer a un conejo de su bolsa? Me muero por ver el espectáculo que nos tiene preparado… (en polaco)
—Se equivoca, no es ningún espectáculo el que he preparado, es solamente una negociación (en polaco).
—¿Negociación? (en polaco) —dice con ironía, cruzando una pierna mientras sostiene su mentón con la mano.
—¿Podría decirme de qué hablan? —pregunta Iván a la dama.
—Solo estamos haciendo una negociación, ya después le contaré de que trata.
¿Negociación? Esto se pone cada vez más raro…
—Escucho (en polaco) —dice el rubio con actitud altanera.
—¿Cuánto dinero quiere por dejar a Iván? (en polaco)
Suelta unas fuertes carcajadas al escuchar semejante absurdo… No puede creer lo que acaba de escuchar, es evidentemente que no tiene idea de quién es él.
Iván se mantiene en silencio, no sabe si debe reírse o preocuparse, presintiendo que la segunda opción es la más viable, en especial cuando nota la risa evidentemente sarcástica del joven ¿qué diablos está pasando?
—Vaya, en verdad no sabía que habría un número de payasos… ¡uf! ¡Hace mucho que nadie me hacía reír de esta forma! Oh… ¿no me diga que está hablando en serio? (en polaco) —dice con notable burla.
—Tengo algo en mi poder que podría causarle muchos problemas, no creo que esté en posición de hablarme de esa forma (en polaco) —amenaza la dama quien se ha ofendido por las palabras del joven.
—¿Acaso me amenaza? Empecemos porque lo que usted tiene no demuestra nada y segundo, mi reacción es el resultado de sus acciones.  No debo contenerme cuando alguien intenta invadir mi privacidad y menos cuando intenta extorsionarme (en polaco) —esta vez su tono es bastante serio y determinante.
—¿Podría por favor decirme qué está pasando aquí? —interviene el músico con molestia al sentir la fuerte tensión entre esos dos.
—Lo siento, es solo que estamos llegando a un acuerdo.
—¿Acuerdo de qué?
—Le estoy ofreciendo al señor Lubomirski una fuerte suma de dinero por dejarlo libre.
Esas palabras le han impactado de sobremanera…
—¿Ah? —es lo único que puede pronunciar, viéndola de forma incrédula.
—… ¿de qué está hablando?